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sábado, 19 de mayo de 2012

MUESTRAN VELO QUE CUBRIÓ EL ROSTRO DE JOSE MARTÍ EL 19 DE MAYO 1895

19 Mayo 2012
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La reprografía de un documento de extraordinario valor para Holguín y Cuba fue divulgada por el Archivo Histórico Provincial con motivo del 117 aniversario de la caída en  Dos Ríos el 19 de mayo de 1895 del más excelso de los cubanos, José Julián Martí y Pérez.
El documento reproduce textualmente el manuscrito del Acta Notarial número 89 expedida en la ciudad de Holguín el 31 de marzo de 1925 por el Doctor Francisco Frexes Bruzón, abogado y notario del Colegio de Oriente, la cual refrenda la autenticidad de un velo que cubrió el rostro del Héroe Nacional.
Ese lienzo o velo,  se utilizó en una de las exhumaciones practicadas en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, y actualmente es exhibido como joya patrimonial en el museo provincial La Periquera, edificio Monumento Nacional.
En la pieza jurídica, el notario precisa la comparecencia de los señores Delfín Aguilera y Ochoa, Prisciliano de la Cruz Toranzo y Manuel Dositeo Aguilera, en su condición respectiva de Presidente de la delegación de Veteranos de la Independencia, Secretario de Correspondencia y Secretario de Actas.
Añade que comparecen esos oficiales del Ejército Libertador a fin de acudir al domicilio del capitán mambí Señor Agustín Mesa y Mesa, conocido por El Cuabero, en la calle Morales Lemus número 94, para aclarar todos los extremos relacionados con la donación que hiciera al Centro de Veteranos de la Independencia en Holguín de un velo que cubriera el rostro de José Martí.
Asisten a la escena, justo a las 11 de la mañana en la vivienda de El Cuabero y en calidad de testigos, los vecinos señores Francisco González Castellanos, Víctor M. García y Raoul, y Alfredo Justo Aguilera.
Apunta la relatoría notarial que Agustín Mesa Mesa tiene 66 años de edad, casado, de esta naturaleza, Capitán del Ejército Libertador al cual perteneció y pensionista en la fecha.
Mesa ratificó ante el notario la donación hecha de un lienzo blanco que a manera de velo cubriera el sagrado rostro del Apóstol inmaculado José Martí, cuando se abrió el ataúd en que se hallaba su cadáver.
Añadió que el velo o lienzo fue separado  y colocado fuera, junto al muro de los nichos que existían en el cementerio de Santiago de Cuba.
A estos efectos le fue mostrado el  lienzo y un papel en el cual, por el hecho de encontrarse el Sr. Mesa y Mesa impedido entonces de escribir, fue ordenado a una de sus hijas, la Señorita Laudelina Mesa Pimienta, para constar los deseos expresos del donante y su amor por Martí.
Después de sellar y firmar, el Notario autorizante ratificó la entrega de esta preciosa reliquia al Consejo de Veteranos de la Independencia, Delegación de Holguín, los mejores custodios y conservadores.
También hace constar que casi al centro del lienzo aparecen unas manchas amarillas con una inscripción con lápiz que dice literalmente “El velo Martí”, escrito por la señora Caridad Delgado, esposa de Bonifacio Campos Villalón, el maestro de la obra del panteón, quien lo obsequió a su yerno Agustín Mesa.
(Con información de la AIN)

miércoles, 25 de enero de 2012

LA FRUTA QUE NO CAYO

117 Comentarios
Cuba se vio forzada a luchar por su existencia frente a una potencia expansionista, ubicada a pocas millas de sus costas, que proclamaba la anexión de nuestra isla, cuyo único destino era caer en su seno como fruta madura. Estábamos condenados a no existir como nación.
En la gloriosa legión de patriotas que durante la segunda mitad del siglo XIX luchó contra el aborrecible coloniaje impuesto por España a lo largo de 300 años, José Martí fue quien con más claridad percibió tan dramático destino. Así lo hizo constar en las últimas líneas que escribió cuando, víspera del rudo combate previsto contra una aguerrida y bien pertrechada columna española, declaró que el objetivo fundamental de sus luchas era: “… impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”
Sin comprender esta profunda verdad, hoy no se podría ser ni patriota, ni revolucionario.
Los medios de información masiva, el monopolio de muchos recursos técnicos, y los cuantiosos fondos destinados a engañar y embrutecer a las masas, constituyen sin duda obstáculos considerables, pero no invencibles.
Cuba demostró que -a partir de su condición de factoría colonial yanki, unida al analfabetismo y la pobreza generalizada de su pueblo-, era posible enfrentar al país que amenazaba con la absorción definitiva de la nación cubana. Nadie puede siquiera afirmar que existía una burguesía nacional opuesta al imperio, tan cercana a  este se desarrolló que incluso poco después del triunfo envió catorce mil niños sin protección alguna a Estados Unidos, aunque tal acción estuvo asociada a la pérfida mentira de que sería suprimida la Patria Potestad, que la historia registró como operación Peter Pan y fue calificada como la mayor maniobra de manipulación de niños con fines políticos que se recuerde en el hemisferio occidental.
El territorio nacional fue invadido, apenas dos años después del triunfo revolucionario, por fuerzas mercenarias, -integradas por antiguos soldados batistianos e hijos de terratenientes y burgueses- armadas y escoltadas por Estados Unidos con buques de su flota naval, incluidos portaaviones con equipos listos para entrar en acción, que acompañaron a los invasores hasta nuestra isla. La derrota y la captura de casi la totalidad de los mercenarios en menos de 72 horas y la destrucción de sus aviones que operaban desde bases en Nicaragua y sus medios de transporte naval, constituyó una derrota humillante para el imperio y sus aliados latinoamericanos que subestimaron la capacidad de lucha del pueblo cubano.
La URSS frente a la interrupción del suministro de petróleo por parte de Estados Unidos, la ulterior suspensión total de la cuota histórica de azúcar en el mercado de ese país, y la prohibición del comercio creado a lo largo de más de cien años, respondió a cada una de esas medidas abasteciendo combustible, adquiriendo nuestra azúcar, comerciando con nuestro país y finalmente suministrando las armas que Cuba no podía adquirir en otros mercados.
La idea de una campaña sistemática de ataques piratas organizados por la CIA, los sabotajes y las acciones militares de bandas creadas y armadas por ellos, antes y después del ataque mercenario, que culminarían en una invasión militar de Estados Unidos en Cuba, dieron origen a los acontecimientos que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear total, de la que ninguna de sus partes y ni la propia humanidad habría podido sobrevivir.
Aquellos acontecimientos sin dudas costaron el cargo a Nikita Jruschov, que subestimó al adversario, desoyó criterios que les fueron informados y no consultó su decisión final con los que estábamos en la primera línea. Lo que pudo ser una importante victoria moral se convirtió así en un costoso revés político para la URSS. Durante muchos años las peores fechorías continuaron realizándose contra Cuba y no pocas, como su criminal bloqueo, se cometen todavía.
Jruschov tuvo gestos extraordinarios con nuestro país. En aquella ocasión critiqué sin vacilación el acuerdo inconsulto con Estados Unidos, pero sería ingrato e injusto dejar de reconocer su extraordinaria solidaridad en momentos difíciles y decisivos para nuestro pueblo en su histórica batalla por la independencia y la revolución frente al poderoso imperio de Estados Unidos. Comprendo que la situación era sumamente tensa y él no deseaba perder un minuto cuando tomó la decisión de retirar los proyectiles y los yankis se comprometieron, muy secretamente, a renunciar a la invasión.
A pesar de las décadas transcurridas que suman ya medio siglo, la fruta cubana no ha caído en manos yankis.
Las noticias que en la actualidad llegan de España, Francia, Iraq, Afganistán, Pakistán, Irán, Siria, Inglaterra, las Malvinas y otros numerosos puntos del planeta, son serias, y todas auguran un desastre político y económico por la insensatez de Estados Unidos y sus aliados.
Me limitaré a unos pocos temas. Debo señalar según cuentan todos, que la selección de un candidato republicano para aspirar a la presidencia de ese globalizado y abarcador imperio, es a su vez, -lo digo en serio- la mayor competencia de idioteces e ignorancia que se ha escuchado nunca. Como tengo cosas que hacer, no puedo dedicarle tiempo al asunto. De sobra sabía que sería así.
Ilustran más algunos despachos cablegráficos que deseo analizar, porque muestran el increíble cinismo que genera la decadencia de Occidente. Uno de ellos, con pasmosa tranquilidad, habla de un preso político cubano que, según se afirma, murió tras huelga de hambre que duró 50 días. Un periodista de Granma, Juventud Rebelde, noticiero radial, o cualquier otro órgano revolucionario, se puede equivocar en cualquier apreciación sobre cualquier tema, pero jamás fabrica una noticia o inventa una mentira.
En la nota de Granma se afirma que no hubo tal huelga de hambre; era un recluido por delito común, sancionado a 4 años por agresión que provocó lesiones en el rostro a su esposa; que la propia suegra solicitó la intervención de las autoridades; los familiares más allegados estuvieron al tanto de todos los procedimientos que se emplearon en su atención médica y estaban agradecidos por el esfuerzo de los especialistas médicos que lo atendieron. Fue asistido, afirma la nota, en el mejor hospital de la región oriental como se hace con todos los ciudadanos. Había muerto a causa de fallo multi-orgánico secundario asociado a un proceso respiratorio séptico severo.
El paciente había recibido todas las atenciones que se aplican en un país que posee uno de los mejores servicios médicos del mundo, los cuales se brindan gratuitamente, a pesar del bloqueo impuesto por el imperialismo a nuestra Patria. Es sencillamente un deber que se cumple en un país donde la Revolución tiene el orgullo de haber respetado siempre, durante más de 50 años, los principios que le dieron su invencible fuerza.
Más valdría realmente que el Gobierno español, dadas sus excelentes relaciones con Washington, viaje a Estados Unidos y se informe de lo que ocurre en las cárceles yankis, la conducta despiadada que aplica a los millones de presos, la política que se practica con la silla eléctrica y  los horrores que se cometen con los detenidos en las cárceles y los que protestan en las calles.
Ayer lunes 23 de enero, un duro editorial de Granma titulado “Las verdades de Cuba” en una página completa de ese órgano explicó detalladamente la insólita desvergüenza de la campaña mentirosa desatada contra nuestra Revolución por algunos gobiernos “tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba”.
Nuestro pueblo conoce bien las normas que han regido la conducta intachable de nuestra Revolución desde el primer combate y jamás mancillada a lo largo de más de medio siglo. Sabe también que no podrá ser jamás presionado ni chantajeado por los enemigos. Nuestras leyes y normas se cumplirán indefectiblemente.
Es bueno señalarlo con toda claridad y franqueza. El Gobierno español y la destartalada Unión Europea, sumida en una profunda crisis económica, deben saber a qué atenerse. Produce lástima leer en agencias de noticias las declaraciones de ambas cuando utilizan sus descaradas mentiras para atacar a Cuba. Ocúpense primero de salvar el euro si pueden, resuelvan el desempleo crónico que en número creciente padecen los jóvenes, y respondan a los indignados sobre los cuales la policía arremete y golpea constantemente.
No ignoramos que ahora en España gobiernan los admiradores de Franco, quien envió a miembros de la División Azul junto a las SS y las SA nazis para matar soviéticos. Casi 50 mil de ellos participaron en la cruenta agresión. En la operación más cruel y dolorosa de aquella guerra: el cerco de Leningrado, donde murieron un millón de ciudadanos rusos, la División Azul formó parte de las fuerzas que trataron de estrangular a la heroica ciudad. El pueblo ruso no perdonará nunca aquel horrendo crimen.
La derecha fascista de Aznar, Rajoy y otros servidores del imperio, debe conocer algo de las 16 mil bajas que tuvieron sus antecesores de la División Azul y las Cruces de Hierro con las que Hitler premió a los oficiales y soldados de esa división. Nada tiene de extraño lo que hace hoy la policía gestapo con los hombres y mujeres que demandan el derecho al trabajo y al pan en el país con más desempleo de Europa.
¿Por qué mienten tan descaradamente los medios de información masiva del imperio?
Los que manejan esos medios, se empeñan en engañar y embrutecer al mundo con sus groseras mentiras, pensando quizás que constituye el recurso principal para mantener el sistema global de dominación y saqueo impuesto, y de modo particular a las víctimas cercanas a la sede de la metrópolis, los casi seiscientos millones de latinoamericanos y caribeños que viven en este hemisferio.
La república hermana de Venezuela se ha convertido en el objetivo fundamental de esa política. La razón es obvia. Sin Venezuela, el imperio habría impuesto el Tratado de Libre Comercio a todos los pueblos del continente que lo habitan desde el Sur de Estados Unidos, donde se encuentran las mayores reservas de tierra, agua dulce y minerales del planeta, así como grandes recursos energéticos que, administrados con espíritu solidario hacia los demás pueblos del mundo, constituyen recursos que no pueden ni deben caer en manos de las transnacionales que le imponen un sistema suicida e infame.
Basta, por ejemplo, mirar el mapa para comprender el criminal despojo que significó para Argentina arrebatarle un pedazo de su territorio en el extremo sur del continente. Allí emplearon los británicos su decadente aparato militar para asesinar bisoños reclutas argentinos vestidos con ropas de verano cuando ya estaban en pleno invierno. Estados Unidos y su aliado Augusto Pinochet le dieron a Inglaterra un desvergonzado apoyo. Ahora, en víspera de las Olimpiadas de Londres, su Primer Ministro David Cameron también proclama, como ya lo hizo Margaret Thatcher, su derecho a usar los submarinos nucleares para matar argentinos. El gobierno de ese país desconoce que el mundo está cambiando, y el desprecio de nuestro hemisferio y de la mayoría de los pueblos hacia los opresores se incrementa cada día.
El caso de las Malvinas no es único. ¿Conoce acaso alguien cómo terminará el conflicto en Afganistán? Hace muy pocos días soldados norteamericanos ultrajaban los cadáveres de combatientes afganos, asesinados por los bombarderos sin pilotos de la OTAN.
Hace tres días una agencia europea publicó que “el presidente afgano Hamid Karzai, dio su aval a un negociado de paz con los talibanes, subrayando que esta cuestión debe ser resuelta por los ciudadanos de su país”, luego añadió: “…el proceso de paz y reconciliación pertenece a la nación afgana y ningún país u organización extranjera puede sacarles a los afganos este derecho.”
Por su parte, un despacho publicado por nuestra prensa comunicaba desde Paris que “Francia suspendió hoy todas sus operaciones de formación y ayuda al combate en Afganistán y amenazó con anticipar el retiro de sus tropas, luego de que un soldado afgano ultimara a cuatro militares franceses en el valle Taghab, de la provincia de Kapisa [...] Sarkozy dio instrucciones al Ministro de Defensa Gérard Longuet para trasladarse inmediatamente a Kabul, y avizoró la posibilidad de un retiro anticipado del contingente.”
Desaparecida la URSS y el Campo Socialista, el Gobierno de Estados Unidos concebía que Cuba no podía sostenerse. George W. Bush tenía ya preparado un gobierno contrarrevolucionario para presidir nuestro país. El mismo día que Bush inició su criminal guerra contra Iraq, solicité a las autoridades de nuestro país el cese de la tolerancia que se aplicaba a los cabecillas contrarrevolucionarios que en esos días demandaban histéricamente la invasión a Cuba. En realidad, su actitud constituía un acto de traición a la Patria.
Bush y sus estupideces imperaron durante 8 años y la Revolución Cubana ha perdurado ya más de medio siglo. La fruta madura no ha caído en el seno del imperio. Cuba no será una fuerza más con la que el imperio se extienda sobre los pueblos de América. La sangre de Martí no se habrá derramado en vano.
Mañana publicaré otra Reflexión que complementa esta.
Fidel Castro Ruz
Enero 24 de 2012
7 y 12 p.m.

viernes, 28 de enero de 2011

MARTÍ DESDE SU PERIODISMO DEPORTIVO

28 Enero 2011
José Marti
José Marti

Por Víctor Joaquín Ortega
Es preciso dar casa de buenos cimientos y recias paredes al alma atormentada o en peligro constante de tormenta. Bien se sabe lo que dijo el latino: ¨ Ha de tenerse alma robusta en cuerpo robusto” (mens sana en cuerpo sano).
José Martí, La América, Nueva York, marzo de 1883.
El Apóstol encontró tiempo para cantarle al músculo dentro de su periodismo. Hombre que rompe esquemas, es mucho más que un escritor modernista, mucho más que un periodista  u orador magníficos. Tampoco se limita a ser un creador para niñas y niños a pesar de su maravillosa revista La Edad de Oro. No podemos, pues, vestirlo con la ropa del periodismo deportivo: le queda chica. Simplemente, y es grandioso, nada de lo que ocurría le era ajeno y juntaba con eficacia la objetividad con una subjetividad cimera para desbrozar caminos hacia la vida: razón e imaginación en matrimonio logrado.
No estuvo en Vietnam y sus escritos en la publicación forjada por él para los infantes, enlazan profundidad y estética, y es  crónica llena de solidaridad por el combate indispensable. No fue testigo del terremoto de Charleston y con su prosa, creación en la cúspide a partir de informaciones y reportajes de otros periodistas, consiguió páginas difíciles de superar en belleza, emoción y humanismo.
Con pasos semejantes penetró las contiendas atléticas. Allá el tonto que subvalore o desprecie este ámbito. Martí lo sabía y lo escribió en La Edad de Oro-que “Los pueblos, lo mismo que los niños, necesitan de tiempo en tiempo algo así como correr mucho, reírse mucho y dar gritos y saltos”. Agrego: ¡Cuánto hay de ello en el deporte, en la cultura física! ¿Dónde mejor que en dicho ambiente?
Todo este quehacer del hoy nuestro Héroe Nacional, en medio de su esencial misión: volver a levantar en armas a un pueblo, volver a hacer realidad aquella revolución que inició el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, en 1868.Y eso no caía del cielo: estudió las causas del fracaso de la Guerra de los Diez Años para que la conflagración necesaria no cayera en ellas; para que la desunión- terrible palabra- no llevara de nuevo a ignominiosos hechos como el Pacto del Zanjón y que en las huestes libertadoras vibrara el espíritu de la Protesta de Baraguá; juntó a los Pinos Nuevos con los robles rejuvenecidos; formó un partido(el Partido Revolucionario Cubano) y un periódico(Patria) como armas trascendentales para conquistar la independencia de Cuba y Puerto Rico, sin dejar de analizar al vecino revuelto y brutal, así lo calificó, al que llamó por el nombre: imperialismo; y sin dominar la ciencia y la ideología marxista y mucho menos la leninista-que vendría bien después a ascender-vio y fustigó la vileza de los monopolios.
Cuando entró en el recinto agonal, no se fue únicamente con las competencias de alta categoría: supo tratar la educación física y la recreación como se debe. Opinaba: “…la mente ha de ser bien nutrida, pero se ha de dar, con el desarrollo del cuerpo, buena casa a la mente. Así como el bambú, más lleno de rumores que de frutos, crece en hojas inútiles que dan con él en tierra, así el hombre en quien no anda aparejado, con sólido pensar, sólido cuerpo. No se ha visto palacio bien seguro sobre cimientos de arena…” La Nación, Buenos Aires, 14 de agosto de 1883.
Incluye  a las damas en estas actividades, cuando la mujer significaba, ante todo, instrumento de placer y de procreación, situación aún no resuelta en la mayoría de los países y en la mente de no pocos hombres, encadenados a la incultura, distanciados de la  dicha plena, por sus conceptos y acciones.
El Maestro no las eliminó de la alegría atlética y lo demuestra al escribir líneas de avanzada para la etapa, con andares, digamos graciosos, lógicamente superados. Que hablen acerca del asunto Fanny Blankers Koen, Larisa Latinina, Irena Sewinska, Kornelia Ender,  las tenistas William, la Isinbayeba, Regla Torres, María Caridad Colón, Ana Fidelia… Miles pueden disertar sobre el tema; en primera fila, las que  ya hacen de las suyas como luchadoras y pesistas en la mayor de las Antillas después de tanto feminismo trasnochado, bien lejos del verdadero, porque cayó cual rayo discriminador y trajo atraso más allá de los discos, las barras y las llaves. Muy alejadas todas de Margarita Gautier, al liberarse, nos liberan aunque hay quien no comprenda dicho avance.
Decía Martí en La América, marzo de 1883: “Para nuestras mujeres pudorosas, a quienes simpáticas razones vedan la asistencia a los gimnasios públicos, y que necesitan, sin embargo, tan grandemente de estos ejercicios, el gimnasio doméstico es de inapreciable ventaja: sin exponerse a ojos extraños, y en su propia habitación pueden ejercitarse diariamente en todos los movimientos saludables que aumentarán la fortaleza de sus músculos y la armonía y gracia de sus formas”.Luego, abundaba sobre el caso y señalaba como la tisis tendría enorme obstáculo en los ejercicios físicos, de convertirse en habituales “…en nuestras niñas y nuestros jóvenes”.
No caigamos en el idealismo barato ni hipérboles laceradoras que el propio líder de la guerra indispensable critica cuando publicó que no se trataba de descabezar estatuas pero pidió un gran castigo para quien exagerara las cualidades de los seres humanos gloriosos. No por gusto un héroe internacionalista, el cubano puertorriqueño Pablo de la Torriente Brau, afirmó que no creía en el hombre perfecto y que un ejemplar así solo existía en los “filmes de Hollywood”.
Martí no pudo escapar a plenitud del machismo, tampoco el alma de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin quien no quería a las muchachas en la magna justa e hizo para que  no penetraran. De acuerdo a sus conceptos, el lugar de ellas era en el jardín,  cuidando a los niños, admirando flores y mariposas bajo sombrillas defensoras de los rayos solares. Sin embargo, debemos respetar y rendirle culto a Pierre, rescatador de la joya olímpica, que es superior a su propio progenitor. La grandeza de un ser se mide  por sus obras.
Martí, por ejemplo, fue injusto con Gertrudis Gómez de Avellaneda. Es demasiado hombre esa mujer, dijo de la escritora. En verdad, era demasiada mujer esa mujer aunque no mostrara gestos independentistas. El caído en Dos Ríos tuvo algunos deslices en este sentido. Pero con un sol radiante como José Martí, uno no puede quedarse atado a las pequeñas manchas, aunque hay que darlo tal cual es. Al medirlo por su obra, la trascendencia de ella y la inspiración que trajo a las sucesivas generaciones, se agiganta y no se queda solo a pesar de llevar tanta luz.
Subamos ahora al ring, aunque la vida posee dureza superior y hay que preparase para ella con inteligencia, fuerza y coraje supremos o termina  usted noqueado.
El boxeo se consolidó entre fines del siglo XIX y principios del XX de brazos con la conversión del capitalismo premonopolista en imperialismo. Con semejante compañía, qué podía esperarse: intercambiaron podredumbre e infecciones. Cuando bastantes periodistas ponderaban la disciplina de los puños en su envilecimiento mayor, al hacerse por la plata,  preferían el lado sensacional de las contiendas del jab y del upper cut, abrazaban lo comercial y hasta lo salvaje, Martí la condenó, y de qué manera, en contendido y forma. Cito algo de lo que opinó en relación con la pelea entre Sullivan y Ryan por el cetro de los pesos completos:
“Vuela la pluma, como ala, cuando ha de  narrar cosas grandiosas; y va pesadamente, como ahora, cuando ha de dar cuenta de cosas brutales, vacías de hermosura y de nobleza. La pluma debiera ser inmaculada como las vírgenes. Se retuerce como esclava, se alza del papel como prófuga y desmaya en las manos que la sustentan, como si fuera culpa contar la culpa. Aquí los hombres se embisten como toros, apuestan a la fuerza de su testuz, se muerden y se desgarran en la pelea, y van cubiertos  de sangre, despobladas las encías, magulladas las frentes, descarnados los nudos de las manos, bamboleando y cayendo, a recibir entre la turba que vocea y echa al aire los sombreros, y se abalanza en su torno, y les aclama, el saco de monedas que acaba de ganar en el combate. En tanto el competidor, rotas las vértebras, yace exánime en brazos de sus guardas, y manos de mujer tejen ramos de flores que van a perfumar la alcoba concurrida de los ruines rufianes”.
La Nación, Buenos Aires, 17 de febrero de 1882.
Conoce que detrás de todo están la ganancia, los negociantes. Lo que señala en su trabajo sobre los caminantes del Madison Square Garden  cabe para los demás shows maculadores actuales de lo deportivo:
“… estos jayanes  andan pesadamente, y dan vuelta al circo con una esponja en la mano y una toalla en la otra, y comen dando vueltas como perro famélico que huye con la presa entre los dientes, y se enlazan los pies- y se hinchan el rostro, a punto tal que parece que estalla- y se arrastran por la pista revuelta como jacos de posta, sudorosos y latigueados y ruedan por tierra, hinchadas las rodillas y tobillos,  o caen inertes como resortes rotos o masas apagadas- por unos cuantos dineros, a cuyo sonido, al rebotar  sobre los mostradores de la entrada, aligeran y animan su marcha”..Nueva York, marzo 4 de 1882.
Ve en estos torneos,”…trance del retroceso del hombre al bruto”. Válido para los espectáculos repudiados por él en sus escritos: el boxeo, el toreo, el fútbol tipo norteamericano…No nada donde da pie: hacia lo profundo. A la carga contra los extremos del profesionalismo que  enloda y conduce a excesos, reduce el arte, la deportividad, el amor que debe reinar. Aquellos vientos trajeron estos huracanes.
Reflexiona y hace reflexionar, opina e impulsa a opinar, ahonda y motiva a ahondar. Jamás olvida en su bregar sobre las cuartillas su propia concepción: “La verdad llega más pronto a donde va cuando se la dice bellamente… y manda a no encoger ni edulcorar la verdad útil. En su sección Variedades de la Revista Universal de México del 9 de mayo  de 1875, al fustigar males parisinos expresa: “Yo comprendo que esta crónica me está saliendo rara, pero yo no puedo excusarme de amar más una reflexión que una noticia”.
Cierto que es uno de los escogidos y no es fácil de estar en su lista; no obstante, se debe luchar por acercarse, por parecerse a los imprescindibles, sin dejar de ser uno, lo que es fundamental. Quien cobra por escribir sobre competencias y entrenamientos, y esa es su labor cotidiana, y da a conocer resultados, hechos y marcas, debe ir a las raíces de alguna forma: opinar, decir por qué pierde o vence un conjunto o un contendiente, cantar a lo heroico, golpear lo vil, situar el corazón o los argumentos- o ambos a la vez- en lo que escribe u ofrece frente al micrófono sin poner por delante el salario, el aplauso de los poderosos, los viajes…
Sin ser un experto en la materia, especialista en deportes, nuestro Apóstol fue capaz de describir lo que veía e ir más allá, argumentó (artículos y comentarios), dio lo que sentía (crónicas) referente a las batallas atléticas, la educación física y la recreación jamás separado del vivir. Con respecto a lo recreacional, lean sus líneas dedicadas al Coney Island en las que refleja e interpreta las diferencias hasta para recrearse en los diversos grupos humanos.
Su estancia en los Estados Unidos lo relacionó con un desarrollo muy superior al de España, y su peregrinar por América Latina lo puso en contacto  con territorios tan subdesarrollados, recién surgidos, roto el ensueño y la urgencia bolivarianas, traicionados por falsos patriotas aliados de los  enemigos de los pueblos;  países sujetos, pues, a vaivenes de la violencia, del caudillismo, de la inmadurez política y la ignorancia cultural, con la presencia de los monopolios y el neocolonialismo implantado por las metrópolis, sin la fuerza actual ni transnacionales, pero con poder suficiente para penetrar, humillar, explotar, impedir el avance de las víctimas. La cultura física no quedaba fuera de la mencionada situación.
Encontró vías para la ofensiva contra lo podrido, aconsejar e iluminar senderos, especialmente para América Latina, en el frente del músculo. Nunca se dejó ganar por el oropel, por las apariencias, por los cantos de sirena del deporte manchado por excesos. Vibra más allá de lo atlético, el siguiente planteamiento sobre los Estados Unidos: “En lo que pesa, en lo que yerra, en lo que tropieza, es necesario estudiar a este pueblo, para no tropezar como él. La historia anda por el mundo con careta de leyenda”.
En cierta oportunidad, al escribir de regatas de yates, hipismo y béisbol, exactamente en La Nación, Buenos Aires, 22 de diciembre de 1885, censura a los norteamericanos que prefieren lo británico, lo aristocrático de allá a lo propio. Tales ideas poseen vigencia plena para cualquier país y en cualquier época: “La grandeza tienen en casa, y como buenos imbéciles, porque es de casa la desdeñan. Hasta la hormiga, la mísera hormiga, es más noble que la cotorra y el mono (…) pues si hay miserias y pequeñeces en la tierra propia, desertarlas es simplemente una infamia, y la verdadera superioridad no consiste en huir de ellas, ¡sino en vencerlas!”
En Cuba, los imprescindibles, seguimos esa opinión del autor intelectual del asalto al cuartel Moncada. En lo deportivo estamos orgullosos de poseer el movimiento más puro del mundo, aunque perfectible y para vigorizarlo debemos tener en cuenta  los conceptos del Comandante en Jefe sobre la Revolución: Sentido del momento histórico y cambiar lo que tenga que ser cambiado…que no significa botar valores por la borda. Martí nos enseñó a tener las alas preparadas para volar lejos del lodo y poder soñar, con los pies sobre la tierra para lograr convertir el ensueño en realidad. Esos cambios., como todos los que los cubanos  realizaremos, se hacen y se harán para que la Revolución sea más Revolución, cada día más martiana y fidelista.

sábado, 25 de diciembre de 2010

AQUELLA NOCHE BUENA FRUSTRADA QUE VIVIÓ MARTÍ

José Marti
José Marti

Por Víctor Joaquín Ortega
Nueva York. Diciembre 24 de 1887. José Martí piensa pasar la Nochebuena en casa de un matrimonio amigo: Miguel Fernández Céspedes y Ángela del Castillo Agramonte. La sala acoge la conversación. Van hacia la mesa cuando varios toques en la puerta, que demuestran impaciencia, frenan el andar…
Varios cubanos imploran ayuda monetaria para un coterráneo afectado por la pulmonía. Fernández los conoce y sabe dónde se alojan.
“Miren, tal vez el apoyo sirva para el funeral… ¡Pobre Antonio…!”
Aunque en los bolsillos de los interpelados no sobra el dinero, algo les dan a quienes han pedido. No pasa mucho tiempo de la partida de los visitantes, la inquietud aumenta por minutos en el invitado que toma su decisión precedida de una disculpa:
“Miguel, siento mucho no participar en la cena y de la agradable compañía de ustedes, pero el deber me obliga a ir a donde está ese infeliz para ayudarle; quizás le haga falta en sus últimos instantes”.El anfitrión lo acompaña. Antes avisan al médico Ramón L. Miranda: tal vez el enfermo carece de asistencia.
Ya están en la casa de la tragedia. El silencio está siendo derrotado allí: cueros, laúdes, rumbantela y décimas improvisadas. Al entrar, ¡fiesta en su apogeo con el grupo que hizo la petición en la primera fila! Baile, canto, taburetes convertidos en tambores; sobre la mesa, recipientes con frijoles negros, arroz, lechón asado, ensalada, postre, vino, ron…
Estalla Fernández:” ¡Cómo es esto! Venimos a socorrer a un moribundo y encontramos este jolgorio. Pudieran habernos dicho que querían celebrar la Nochebuena y no alarmarnos con este engaño. Mañana, un verdadero necesitado pide y se le negará…” Ninguno de los criticados responde: las cabezas bajas, las manos sin saber dónde meterlas.
De despedida, un portazo. Miguel comenta: “¡Qué bajeza!”  Otras frases suyas siguen por caminos de enfado. Martí coloca la mano sobre el hombro del amigo y una sonrisa le gana el rostro antes de decirle: “No se queje, Miguel. Bien vale el dinero que ha dado a estos desdichados, la lección que hemos recibido, ¡Qué lección! Hay que levantar a estos hermanos para hacer de ellos hombres dignos que sientan la necesidad de ayudarnos a libertar a la patria!”

domingo, 10 de octubre de 2010

JOSE MARTI

10 Octubre 2010
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Por José Pablo Feinmann
Página 12, Argentina
José Martí es un hombre y un intelectual admirables; es un poeta deslumbrante, un escritor de una prosa profunda, rítmica, musical, ya sea al servicio de la militancia, a cuyo servicio la puso constantemente, la utilizó una y otra vez sin cesar a lo largo de su vida, o ya cuando la colocó al servicio de la obra poética que legó a una posteridad que lo recibe con alegría y lo tendrá en uno de sus lugares más destacados para siempre. Porque Martí, además, representa en América quizá la imagen más acabada -junto con otros notables como Domingo Faustino Sarmiento, por supuesto- del intelectual comprometido, el intelectual que tiene una misión política que cumplir a la cual adosa su talento literario. O sea, el que tiene un talento literario siente que debe tenerlo para algo, que la literatura no se agota en sí misma sino que el don que ha recibido el escritor debe trascender al escritor mismo porque éste advierte que forma parte de una época, que está inmerso en una historicidad que lo condiciona profundamente y que cualquier cosa que haga o que no haga va a estar sobredeterminada, por usar este concepto que viene del fondo de los tiempos del viejo estructuralismo. Sobredeterminada por la historia, el entorno, la situación existencial en que cada uno está, y a la que nadie escapa, aunque diga “mi literatura no tiene nada que ver con nada, yo no comprometo mi literatura, mis palabras no se enlodan con la política, mi lenguaje no se enloda con la política, mi lenguaje es mío y me expresa a mí”.
El 26 de julio de 1953, el cuartel Moncada en Santiago de Cuba fue asaltado por unos guerrilleros que respondían a la conducción de uno llamado Fidel Castro. Cuando es llevado a juicio y cuando los jueces quieren saber quién es el ideólogo de este asalto, le preguntan entonces a Fidel Castro quién es el autor intelectual de esa operación que él y sus hombres acaban de cometer. No duda y dice: Es José Martí. Se habrán asombrado mucho los jueces, porque ignoraban que José Martí perteneciera a los hombres que, junto con el comandante Fidel Castro, habían asaltado el cuartel Moncada. Pero ocurre que la palabra de Martí había atravesado los años, que Castro y todos los que en ese momento comenzaban a luchar contra la sangrienta dictadura batistiana eran lectores de José Martí.
Martí habrá de escribir un poema dramático al que titulará Abdala y él dirá que está escrito expresamente para la patria. Abdala, entonces, le explica a su madre: “El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime; es el rencor eterno a quien la ataca y tal amor despierta en nuestro pecho el mundo de recuerdos que nos llama a la vida otra vez”. Entonces observemos que no confunde a la patria con la tierra. O sea, dice que el amor a la tierra es un amor ridículo. Es notable esto porque en estos días en nuestro país se identifica tanto a la patria con la tierra que es interesante que José Martí, que tiene algo más de talento que muchos hombres ligados a la tierra en la modalidad de la explotación y la posesión, diga lo contrario. Martí dice “el amor a la patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas. El amor a la patria es el odio invencible a quien la oprime”. No olvidemos que dice esto en un momento en que el conquistador colonialista somete a su patria. “Es el rencor eterno a quien la ataca.”
Su vida comienza a realizarse en el modo de la errancia hasta que llega a EE.UU. A EE.UU. la llama la “América europea” y descubre muy pronto sus virtudes, pero también descubre cómo reaparecen ahí los vicios que creía haber dejado atrás en Europa y que no son lacras, son defectos, no quiero usar la palabra “lacra” que me parece una palabra muy de Fernández Retamar, que son defectos inherentes al capitalismo desarrollado. Martí vive en los EE.UU. y, bueno, ahí advierte que esa nación va a ser una nación imperialista que va a intentar apropiarse de la América latina, que la libertad de América latina para los EE.UU. será sólo un pretexto para ejercer el imperialismo de esa enorme nación sobre las naciones balcanizadas de América latina.
Martí era, además, un gran orador. Es posiblemente el más grande escritor americano junto con nuestro Sarmiento, si pensamos en el Facundo sarmientino, y escribe en todos los diarios del continente, ningún diario le cierra sus puertas porque se convierte en el batallador más importante por la libertad de Cuba y además se convierte en el gran batallador antiimperialista contra los EE.UU. Martí es el que señala primero que todos lo que va a ser la política norteamericana en América latina.
Emprende la lucha ya directa por la liberación de Cuba. La guerra contra España es una guerra totalmente abierta en 1895 y ahí va Martí con su enorme prestigio, un hombre al que ya llaman presidente pero que, sin embargo, va al primer puesto de la batalla. En esto se parece mucho a lo que vimos de Salvador Allende. Martí debió ser protegido en este sentido, se le debió decir -si no se le dijo será por la certeza de su negación-: “Vea, maestro, usted está para otra cosa, usted está para abrir nuestras cabezas, para volvernos lúcidos, para decir nuestras proclamas, pero no está para agarrar un fusil y actuar como un soldado de Infantería, tenemos otros para eso”, pero no es así. Martí siente tan imperiosamente que debe caer el colonizador español, que el 19 de mayo de 1895, en un lugar llamado Boca de Dos Ríos, lo sorprende una columna española. Martí avanza sobre esa columna y cae herido de muerte. La tropa cubana no puede recuperar su cadáver, los españoles lo llevan a enterrar a Santiago de Cuba, pero Martí quería morir de cara al sol, quería morir como no suelen morir los pensadores, los intelectuales, los filósofos, los pensadores profundos como José Martí, que suelen morir en su escritorio, en su despacho o en su cama, pero que han atacado de un modo muy profundo al enemigo a través del arma poderosa que son las palabras, las ideas, los conceptos, la desmitificación del opresor, del derecho del opresor de oprimir al oprimido. Y ésa era la tarea de Martí. Pero Martí quería morir de cara al sol y así murió.
Charles Dana, el que publicaba los artículos de Karl Marx y Engels, que en ese momento es el director del New York Sun, se entera penosamente de su muerte. Martí es llorado en Europa y también en EE.UU., y acá Fernández Retamar hace una interesante interpretación. Para él, afirma, no corresponde llamar a Europa y a EE.UU. países desarrollados, sino que él preferiría llamarlos países subdesarrollantes. Bueno, son las dos cosas, son países desarrollados porque a la vez son subdesarrollantes. Todo colonizador, el proyecto de todo colonizador, es subdesarrollante, porque el proyecto del colonialismo es lograr su propio desarrollo por medio del saqueo de la colonia. Y el saqueo de la colonia implica el subdesarrollo de la misma. Entonces todo país desarrollado se ha hecho a partir de un subdesarrollamiento del país colonial, del país sometido. En suma, hay países desarrollados porque los países desarrollados realizan una práctica subdesarrollante, que es la práctica colonizadora. Y esta práctica el capitalismo la realiza desde 1492, cuando Colón llegó a América para practicar la práctica subdesarrollante de los países de Europa, de los imperios colonialistas europeos.
Sus mensajes más precursores, los que más han prefigurado el futuro, a parte de la liberación del colonialismo español, son los que señalan las intenciones imperialistas y expansionistas de los EE.UU. Fernández Retamar omite algo porque dice que Martí “comprende, angustiado, que el próximo paso de EE.UU., conquistado el oeste, arrebatada la mitad de México y cicatrizada la Guerra Civil, será arrojarse sobre el resto de América y, en primer lugar, sobre Cuba”. Lo que no dice Fernández Retamar es que Marx y Engels apoyaban esta expansión norteamericana y hasta me atrevo a decir que, en caso de que EE.UU. hubiera invadido Cuba en el siglo XIX, en vida de Marx y Engels, éstos habrían aprobado esa invasión porque era la invasión del progreso, del desarrollo capitalista, la invasión de la burguesía que iba a instaurar un moderno sistema de producción del cual surgiría el proletariado industrial que verdaderamente habría de liberar a la isla de Cuba. La isla de Cuba, finalmente, hizo su revolución sin un proletariado industrial porque no lo tenía, pero la hizo con los campesinos respaldando el coraje de los hombres de Fidel Castro en ese temprano, y hoy lejano, enero de 1959.
Que Martí haya expresado una postura socialista es absurdo pedírselo, porque Martí no estaba para eso, Martí era un nacionalista revolucionario en una etapa muy concreta, en una etapa en que se tornaba necesario liberar a la nación del yugo imperialista. En esta etapa es toda la nación la que se libera. En la etapa socialista es la clase obrera la que, dominando a las clases explotadoras, se libera, eso es el socialismo. Pero lo que Martí hace es un nacionalismo popular revolucionario en el cual es la nación la que se opone a las pretensiones opresoras del colonizador. Esta fue la gran tarea de Martí, quien además incorpora en toda su temática la herencia que ellos, en tanto criollos, en tanto hombres cultos, tienen de los pueblos originarios. No es un hombre que haya olvidado de ningún modo la presencia del indio en la cultura de los países americanos.
En su Diccionario de autores latinoamericanos el escritor argentino César Aira, que sabe mucho de literatura y que es muy exigente, emite este juicio sobre la poesía de José Martí. Dice César Aira: “La poesía de Martí, Ismaelillo, Versos libres, Versos sencillos y las inconclusas Flores del destierro, es una de las más exquisitas y perfectas que se hayan escrito en la lengua española. Sus méritos como precursor del modernismo son secundarios ante su asombroso poder de iluminación. En cuanto a su prosa, abundantísima y casi toda ella circunstancial, es un modelo insuperable de maestría estilística y finura de pensamiento”.
Los textos circunstanciales son textos políticos, son escritos coyunturales destinados a la finalidad de la liberación de la patria ante el opresor colonialista. Voy a leer citas de sus Versos sencillos. que para él eran demasiado sencillos y les daba más valor a sus Versos libres, que son más complejos. Pero los Versos sencillos son de una extrema belleza y hasta serán reconocidos por todos porque son parte de una hermosa canción que es “Guantanamera” y que, bueno, no hay quien no la cante. “Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma y antes de morirme quiero echar mis versos del alma. Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy, arte soy entre las artes, en los montes, monte soy. Yo sé los nombres extraños de las yerbas y las flores y de mortales engaños y de sublimes dolores. Yo he visto en la noche oscura llover sobre mi cabeza los rayos de lumbre pura de la divina belleza.”
Tiene otros de una densidad conmovedora: “Gocé una vez de tal suerte que gocé cual nunca cuando la sentencia de mi muerte leyó el alcaide llorando”. En estos Versos sencillos que, como vemos, son profundamente complejos porque penetran muy hondo en la condición humana, hay más adelante dos cuartetas donde habla del concepto de morir de cara al sol: “Yo quiero salir del mundo por la puerta natural, en un carro de hojas verdes a morir me han de llevar. No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor. Yo soy bueno, y como bueno, moriré de cara al sol”.

domingo, 26 de septiembre de 2010

HACE 50 AÑOS, CUBA DECIA EN CITA DE CANCILLERES: CON OEA Y SIN OEA GANAREMOS...

Por Eugenio Suárez Pérez

Dentro del arsenal de acciones del gobierno de Estados Unidos para ahogar a la Revolución cubana estuvo siempre previsto que la Organización de Estados Americanos (OEA) impusiera sanciones a Cuba. Precisamente, el 17 de marzo de 1960, en la reunión donde el mandatario norteamericano aprobó el Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro, el propio presidente Eisenhower manifestó que le gustaría sentar las bases con la OEA para oponer los países de América Latina contra Cuba, y al final exclamó: “Se trata en esencia que la OEA nos ayude”.
Pocos meses después de las declaraciones del mandatario norteamericano, a solicitud del gobierno de Perú, la OEA convocó la VII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para los días del 22 al 29 de agosto de 1960, en la ciudad de San José de Costa Rica. La solicitud del gobierno peruano en realidad correspondía a una postura servil ante el gobierno estadounidense.
Días antes, de iniciarse el cónclave, Fidel Castro, había desnudado que esa reunión no era más que una maniobra yanqui para hacerle una encerrona a Cuba y destacó que la OEA no había hecho nada mientras Cuba era objeto de numerosas agresiones. Sin embargo, bastó que la Unión Soviética declarara apoyo a Cuba si se cometiera contra ella el crimen de una agresión, para que convocara a esta reunión.
El líder revolucionario fijó la atención en el crucial detalle de que, en el mismo momento en que el gobierno de Perú hacía la propuesta  para discutir interferencias extra continentales, el gobierno de Estados Unidos hizo público que prestaba 53 millones de dólares al gobierno de Perú. ¡Qué casualidad!
Al dar a conocer que Cuba iría a esa reunión no solo a denunciar la agresión contra su economía, sino a denunciar todas las agresiones que se han perpetrado contra la economía de los pueblos de América Latina, Fidel proclamó: “Si los yanquis intentan destruir la Revolución Cubana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo!”[1]
LA VII REUNIÓN
Por esos días, en Cuba solo se escuchaba una voz: ¡Con OEA o sin OEA ganaremos la pelea! Con este respaldo popular, comenzó el martes 23 de agosto, la VII Reunión de Consulta de los Cancilleres de América. El jueves 25, tocó el turno al Canciller cubano. La intervención de Raúl Roa, publicada en el periódico Revolución del 26 de agosto, fue una denuncia rigurosa a las maniobras intervencionistas del gobierno de Estados Unidos, y dijo:
La voz que habla por mí es la voz limpia, entrañada, entera de Cuba, que suma a sus vibrantes timbres martíanos, bolivarianos, juaristas, los más nobles registros de Lincoln y Reeve.
Aunque en la agenda de la reunión no aparecía mencionada, Cuba fue el centro de imputación de la Asamblea. Por ello, Roa significó que lo más grave que enfrentaba la América Latina, no provenía de una hipotética amenaza extra continental, sino de los continuados actos de agresión contra Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos, y expresó
Ese debió haber sido el enunciado del primer punto de la agenda. A menos que a Cuba se le pueda amenazar y agredir, sin que ello afecte ni conmueva al sistema interamericano.
Con una claridad inusual para los presentes, Ros declaró:
Digámoslo ya sin ambages. El Gobierno Revolucionario de Cuba no ha venido a San José de Costa Rica como reo, sino como fiscal. Está aquí para lanzar de viva voz, sin remilgos ni miedos, su yo acuso implacable contra la más rica, poderosa y agresiva potencia capitalista del mundo.
Luego con ironía, Raúl Roa, trajo a la memoria reflexiones de los hijos más ilustres del continente:
“Los Estados Unidos parecen destinado por la providencia para plagar a América de miserias en nombre de la libertad”. Por si alguno de esos titulados expertos latinoamericanos se apresuran a achacarle a Carlos Marx la paternidad de ese dictum, me permito aclararle que fue estampado por Simón Bolívar en carta al coronel Campbell.
“El respeto al derecho ajeno es la paz”. Fue Benito Juárez, y no Carlos Marx, el autor de esa lúcida advertencia.
Por último, el Canciller de la Dignidad, leyó:
[...] “Viví en él monstruo y le conozco las entrañas; y mi onda es la de David”; no lo dijo Nikita Khrushchev; lo dijo José Martí. [...] Ese lenguaje de pura cepa americana es el lenguaje de la Revolución Cubana. [...]
El canciller concluyó afirmando que nuestra Revolución era tan cubana como la Sierra Maestra, tan americana como los Andes y tan universal como los cimeros valores humanos que encarna, porque se gestó durante un siglo, en las entrañas mismas del pueblo cubano.
Tras la votación de los gobiernos latinoamericanos contra una propuesta cubana que denunciaba la agresión a un Estado americano por otro Estado del continente, la noche del 28 de agosto, se retiró la delegación cubana, de la Conferencia. El día anterior, el canciller cubano había denunciado la injerencia de los Estados Unidos en la redacción del proyecto de resolución de la Conferencia, ejerciendo presión sobre distintos cancilleres con el fin de torcer su voluntad en contra de Cuba.
Asimismo, Roa reveló las anormalidades que estuvieron presente en el desarrollo de los debates, y destacó que allí no podía discutirse “bajo la presión del vicepresidente Nixon, que expresó que “bastaba solamente terminar con el gobierno de Fidel Castro”, y la declaración del Pentágono que manifestó tenía “listas sus tropas para asaltar a Cuba ante cualquier indicación de la Conferencia de Cancilleres”.
Antes de retirarse de la sesión plenaria el Canciller de Cuba, declaró:
Señor presidente y señores Cancilleres: la delegación de Cuba que me honro en presidir ha decidido retirarse de esta Reunión de Consulta de Cancilleres Americanos.
La razón fundamental que nos mueve a ello es que no obstante todas las declaraciones y postulaciones que aquí se han hecho en el sentido de que Cuba podía tener en el seno de la Organización de Estados Americanos a la cual pertenece, protección y apoyo contra las agresiones de otros estados americanos, no han tenido eco, resonancia ni acogida alguna. Me voy con el pueblo, y con mi pueblo se van de aquí los pueblos de Hispanoamérica. [2]
Al ponerse Roa de pie, parte del público comenzó a aplaudirlo y se escucharon inmediatamente exclamaciones de “Patria o Muerte”, “Venceremos”, y algunos cantaron el Himno Nacional cubano. Cuando el canciller cubano salió a la calle, se oían gritos y exclamaciones de un numeroso público que escuchaba por radio el curso de la sesión. Roa se dirigió a una residencia en un barrio extramuros, y cuando llegó se encontró la casa rodeada de policía y continuamente llegaban más destacamentos, mientras en las aceras lo esperaba una comisión de costarricenses amigos de la Revolución Cubana y de cubanos residentes, para comunicarle que en esos instantes se dirigía al lugar una manifestación. El canciller cubano los convenció de que debían suspender tales actos de adhesión en esos momentos.
La VII Reunión aprobó una resolución, llamada Declaración de San José de Costa Rica, que atentaba contra la soberanía e independencia de Cuba. El canciller venezolano Ignacio Luis Arcaya puso su cargo en manos del presidente Betancourt al negarse a firmar los acuerdos y la Declaración de la Conferencia.
Mientras, en La Habana, la noche del 29 de agosto, en el homenaje a 1 400 maestros voluntarios que regresaban de un curso de capacitación en la Sierra Maestra, Fidel se refirió a los acontecimientos ocurridos en la OEA, y precisó que él nunca esperó una rebelión de las cancillerías de América, y proclamó que Cuba si pudo rebelarse contra el imperio porque no era un gobierno de los privilegiados, ni de los oligarcas, ni de las misiones militares americanas, ni de los explotadores, ni de los monopolios norteamericanos.
Las cancillerías, señaló Fidel, traicionaron a Cuba, no se pusieron al lado del país agredido, sino del agresor. Y dijo:
¡Estados Unidos fue a Costa Rica con la bolsa de millones en una mano y con el garrote en la otra mano! [...] el gobierno que nos arrebató nuestra cuota y la repartió entre otros gobiernos de América antes de ir a la conferencia a discutir las agresiones a Cuba; el gobierno que en plena conferencia acuerda un crédito de 500 millones de dólares para “ayudar” a esos gobiernos que estaban reunidos en Costa Rica; el gobierno que en medio de la conferencia acuerda un crédito de 100 millones de dólares para Chile.[3]
Luego de condenar a los cancilleres que se plegaron a las órdenes del imperialismo, Fidel expuso el ejemplo del pueblo venezolano que estaba en la calle protestando contra la traición de Costa Rica y destacó:
¡Venezuela, es uno de los pueblos más heroicos y revolucionarios de este continente! ¡Venezuela es un país donde hay una tremenda conciencia revolucionaria! ¡Venezuela es un país donde hay una tremenda conciencia antimperialista! ¡Venezuela es un país que ha tenido que sufrir mucho la opresión de las tiranías militares y la explotación de los monopolios yanquis! ¡Venezuela no es un país cruzado de brazos! ¡En Venezuela hay un pueblo que es amigo de Cuba! ¡Venezuela es el pueblo de donde surge Simón Bolívar, y de Venezuela surgieron los soldados que dieron la libertad a la mitad del continente sudamericano! [4]
Según reflexionó Fidel la reunión de Costa Rica, fue una lección para los pueblos de América, que no perdonarán jamás la traición de los que, en bandejas de plata, le fueron a llevar al imperio los derechos de la nación cubana, y expresó que quienes suscribieron la declaración “¡pasarán a la historia como los Judas Iscariote de América!”[5]
Por último, Fidel declaró que aun faltaba la respuesta de Cuba a la Declaración de San José de Costa Rica y anunció que esta la daría el pueblo de Cuba, en Asamblea General, frente a la estatua de José Martí, el viernes 2 de septiembre en la Plaza Cívica.

[1] Revolución, 8 de agosto de 1960, pp. 7 y 14.
[2] Revolución, 29 de agosto de 1960, pp. 1 y 2.
[3] Revolución, 31 de agosto de 1960, p. 4.
[4] Ibídem.
[5] Ibídem.