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domingo, 10 de febrero de 2013

A CARMELA, CON AMOR

Por: Julio Carmona
 
Eduardo González Viaña (derecha) es, hoy por hoy, uno de los más prolíficos novelistas peruanos (descontando, tal vez, a Mario Vargas y a Alfredo Bryce). Pero esto no sería destacable, si no fuera acompañado de excelencia. Son varias las cualidades que subrayan esa valía: su prosa fluida y amena, un ingrediente humorístico muy bien dosificado, la singular construcción de sus historias, el desarrollo impecable de sus personajes, la descripción precisa de los ambientes, desechando cualquier barroquismo trasnochado. Ubicable nuestro autor y su obra en la ya reconocida generación del 60 de la literatura peruana, no existirá mezquindad capaz de regatearle esta ubicación ni esa calidad aquí relevadas.
Siempre estaré reconocido a Internet, medio electrónico utilísimo, que me ha permitido establecer contacto con tan destacado narrador de Nuestra América. Así como recibo sus mensajes, siempre motivadores, del "Correo de Salem", lo mismo ocurre con algunos emails personales (o llamadas telefónicas) a través de los cuales intercambiamos opiniones sobre temas literarios. Todo ello habla de su calidad humana, de una sencillez y jovialidad encomiables, no empañadas por la situación expectante con que su obra destaca en el consenso de la literatura americana.
Él ha tenido la generosidad de enviarme su novela El amor de Carmela me va a matar (Lima, Editorial Universitaria: Universidad Ricardo Palma, 2011). Y la he leído de un tirón. Es una novela que tiene la virtud de atrapar al lector (al menos, lo ha hecho conmigo) y de conducirlo, de sorpresa en sorpresa, hasta la última línea. Son sorpresas que incluso causan cierta desazón, porque -como en los encabalgamientos del verso- el lector piensa que la historia toma un "camino equivocado", es decir, un camino que no se desea: la muerte de la protagonista. Pongo el ejemplo puntual. El capítulo XXVIII, se titula : "No seas loca, mamá", está formado por un email que el hijo de la protagonista le dirige, haciéndole una reconvención por su -según él- descabellada decisión de abandonar USA y regresar a su natal Santa Marta, Colombia. Por supuesto, el hijo piensa (como toda la familia, incluido el ex-esposo y las amigas) que a Carmela le está yendo de maravillas en el país sin nombre. Pero es todo lo contrario. Y no es que el amor de Carmela vaya a matar a alguien, sino que Carmela sin amor ya se siente muerta en vida. Y faltando, pues, ya tres capítulos para que termine la novela, el XXIX, lleva este título "decepcionante": "Muerte de la madre". ¡No! ¿O sea que va a morir Carmela? Pero no es así. Era una táctica narrativa para mantener el suspenso. Y, en realidad, quien muere es la madre de Carmela.
En la solapa del libro hay algunos comentarios que relevan el leitmotiv del libro: el drama de los inmigrantes en USA. Y, en efecto, Carmela lo es; pero, a sus años (una mujer ya bastante madura, pero no "descartable", para usar el término que describe a la perfección el consumismo de la sociedad gringa), no ha viajado a USA para conseguir trabajo y realizar el "sueño americano". No. Ella ha sido conquistada, a través de Internet (¡también para esto se presta!), por un gringo que le ofrece matrimonio. Y le envía sus pasajes de ida y vuelta. Pero la "realidad" es otra. En realidad, es un sujeto desquiciado que, prácticamente, la secuestra y la chantajea por su condición de ilegal (que él ha propiciado), y la hace trabajar para él, como una esclava.
Entonces, se tiene que hacer un ajuste a lo señalado arriba. El leitmotiv no es, en el fondo, "el drama de los inmigrantes". Este es, si se quiere, su decorado, su parafernalia. En esencia "el amor de Carmela..." es el símbolo del engaño al que están sometidos los pueblos dependientes del imperio (de cualquier imperio). Que ven a la metrópoli como el faro que anuncia la salida del vendaval. Y que -pasado el relumbrón- no era sino la luz del candil que atrae a la mariposa nocturna.
Y esta decepción que es, por cierto, un tema dramático, en esta novela no se desvía hacia lo melodramático, lo cual se logra con ciertas pinceladas de humor que -ya lo adelanté al comienzo- tienen la virtud de estar bien dosificadas. Y entonces podemos decir que asistimos al desarrollo de una tragicomedia. Porque, si bien Carmela sucumbe, primero, a la voz meliflua de su primer esposo, y logra rebelarse en busca de su libertad; sin embargo, vuelve a ser víctima de otro canto de sirena. Que tampoco logra destruirla. Tal vez, como el Ulises mitológico, se ha hecho inmune a esos encantos. Y tiene la capacidad de reaccionar, con ciertos efectos, al final, de la novela policial; pero con la efectividad del mensaje alentador que, repitiendo al poeta, sentencia: "todos los incurables tienen cura/ cinco segundos antes de la muerte."
 

sábado, 9 de abril de 2011

DOS RAZONES PARA VOTAR POR OLLANTA

Por: Eduardo González Viaña
http://www.elcorreodesalem.com/

Los peruanos tenemos muchas razones para votar por Ollanta Humala, pero sólo voy a hablar de dos. 1) Votaremos por Ollanta Humala porque no queremos que otros nos digan por quién debemos hacerlo y por quien no.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, nos ha demandado que no votemos por el nacionalismo. Nos ha dicho que Chile no tolerará que los peruanos elijamos a ese candidato.
Siguiendo a Piñera, el presidente del Perú condena que se vote por Ollanta Humala. Según él, los otros postulantes sí son elegibles puesto que continuarán con lo que el llama su sistema.
Como todos sabemos, hace cinco años el señor García- a través de su secretario- y el entonces presidente Alejandro Toledo- por intermedio de uno de sus ministros- solicitaron la intervención de los Estados Unidos contra el eventual triunfo de Ollanta Humala por supuestamente atentar contra los intereses de ese país. Es obvio que el embajador norteamericano prefirió mirar a otro lado para no mostrar su repugnancia ante tal actitud de servidumbre.
Esta arremetida llegó al paroxismo el día en que las encuestas revelaron el inminente triunfo de candidato nacionalista. En ese momento, nos llegaron todos los males del mundo.
Según la mayoría de los diarios y la TV, la pérdida de las inversiones, las variaciones de la Bolsa de Valores, el alza del precio de los alimentos e incluso tal vez la explosión en la central atómica de Fukushima son y serán las consecuencias de votar por Ollanta Humala.
Y sin embargo, votaremos de esa forma porque es una ofensa que se nos suponga títeres e incapaces, por rechazo a las imposiciones del presidente de Chile y a las amenazas del nuestro. Votaremos por amor propio, por autoestima, por dignidad, por decencia.
2) Votaremos así porque sabemos que, además del cáncer y del sida, hay una enfermedad más grave.
Un peruano respetable ha dicho que la alternativa de votar entre otra candidata y Ollanta supone tomar una decisión entre el cáncer y el sida. Existe, sin embargo, otra enfermedad que ataca a 11 millones de peruanos. Es la extrema pobreza.
Mientras el ocupante del palacio de gobierno anuncia que ya estamos entrando en el primer mundo, una de cada cinco familias sólo tiene un balde de agua en todo el día para cocinar sus alimentos y cumplir a medias con sus tareas de higiene personal.
En las ciudades de la costa, la miseria se mete en las casas del 21 por ciento de la población. En la sierra, siete de cada diez personas se van a dormir por la noche sin haber saciado el hambre.
Uno de cada cinco niños no sabe todavía lo que son el cáncer y el sida, pero tiene el vientre abultado, las mejillas hundidas y los párpados cansados de quien padece de desnutrición crónica.
Los maestros que educan a esos niños y los policías que los cuidan apenas sobreviven con sueldos que lindan la indigencia.
Tres de cada diez familias peruanas no tienen en su vivienda ni agua potable, ni desagüe ni electricidad.
Siete de cada diez automóviles que se deslizan por nuestras florecientes ciudades del "primer mundo" son taxis y dos son mototaxis. Quienes van al timón son peruanos que perdieron el empleo o no tuvieron jamás un puesto de trabajo debido al sistema neoliberal de los gobiernos Fujimori, Toledo y García. Puede ser que ellos sí sepan lo que son el cáncer y el sida, pero más saben lo que significa trabajar sin domingos en un país que no les ofrece seguro social ni servicios médicos.
El Perú es el primer productor mundial de plata, el segundo de cobre y zinc y el sexto de oro. Con mucho optimismo y mayor frivolidad se asegura que son los resultados del "sistema", y que eso nos llevará al primer mundo. Lamentablemente, debido ese mismo "sistema”, la mayoría de los trabajadores no ve llegar a sus planillas los beneficios de tanto crecimiento.
En estas circunstancias, ni la Alianza Gana Perú ni su candidato plantean –como se ha dicho al satanizarlos- un gobierno similar al de otros países, sino van a impulsar reformas para hacer más democrática a la sociedad y emprenderán una profunda reforma tributaria, que obligue a los más ricos a pagar más impuestos, en particular a las transnacionales que se dedican a la exportación de minerales.
La miseria en que vive nuestra gente es la verdadera enfermedad del Perú. Lo ha sido desde los días en que la denunciaron y lucharon contra la sociedad que la produce peruanos tan valientes como José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre.
Olvidar la pobreza del Perú y mencionar con burla el cáncer y el sida sólo expresa amnesia, falta de solidaridad, egoísmo y carencia de amor. No vamos a votar contra la democracia. Vamos a votar contra la pobreza, y la vamos a derrotar. Vamos a votar por Ollanta Humala.
 

martes, 5 de abril de 2011

OLLANTA HUMALA Y UNA HISTORIA DE INMIGRANTES

 TIEMBLA EL IMPERIO Y SUS TESTAFERROS
Escribe: Eduardo González Viaña
Liliana del Campo fue una de las primeras personas en saber que Ollanta Humala (derecha) ganará las elecciones del Perú, y que seguramente lo hará en primera vuelta.
Lo calculó hace unos meses cuando se dieron a conocer las revelaciones de Wikileaks. De acuerdo con ellas, un ministro del entonces presidente Toledo y el secretario del doctor Alan García visitaron al embajador de Estados Unidos para pedirle que interviniera frente al inminente triunfo de Humala en las elecciones pasadas.
Liliana cálculo que si los emisarios de dos presidentes peruanos, su propuesta de una intervención extranjera y el cargamontón que se le hace al candidato nacionalista no le habían hecho mella durante cinco años, era previsible que su popularidad volviera a repuntar.
Debido a la campaña negativa de la mayoría de los medios periodísticos y del propio presidente García, muchos peruanos temían expresar en público su aprobación por Ollanta Humala. Ahora lo están haciendo, y la tendencia a la victoria es imparable.
José Manuel, compañero de Liliana, fue el primero en enterarse por boca de ella de lo que se venía:
-Entonces tenemos que irnos el país-le dijo. Van a triunfar los pobres y los cholos. Además, se va a destruir el sistema del presidente García.
-¿Y qué tiene de bueno el sistema del presidente García?
-Bueno, en primer lugar, tenemos las minas de oro más ricas del mundo.
Liliana le preguntó dos cosas: la primera, si el oro estaba allí por obra del sistema del señor García y la segunda, si sus utilidades ayudaban en algo al país. En las regiones donde se hallan las explotaciones mineras, el 70 o el 80 por ciento de la gente se va a la cama con hambre.
La tendencia a la victoria es imparable
-Debes de saber que ese sistema crea empresas y puestos de trabajo.
Liliana no quería discutir con su amado compañero, pero pensaba que era extraño todo lo que él decía. En las calles de Lima y las principales ciudades del país, el 80 por ciento de los vehículos son taxis informales.. Son conducidos por personas a quienes ese sistema los echó de sus puestos de trabajo.
Por otros motivos, el propio José Manuel no ha trabajado jamás. Cree que, por su aspecto físico y su origen social, está destinado a mandar y ser obedecido. El es alto, colorado y según dice, de buena familia. También es algo panzón; por ello, sus amigos lo llaman Flash Gordon.
Vivía de las utilidades que le producía una tienda de ropa perteneciente a su familia, pero la misma se fue a la bancarrota porque no podía competir con las grandes empresas extranjeras y los "malls” que el señor García ha atraído y fomenta.
-A Ollanta Humala no lo para nadie. Los otros candidatos se sacan los ojos para lograr el segundo puesto.-respondió Liliana.
-Por eso mismo debemos irnos a Estados Unidos cuanto antes.-señaló Flash Gordon. La mayoría de la prensa y la televisión están contra él, pero sólo contribuyen a hacerlo subir en las encuestas. Sus partidarios se pasan la voz de boca a boca, o a través del Internet. En Egipto, quienes querían acabar con el sistema ni siquiera tenían una computadora en su casa, y sin embargo se trajeron abajo al presidente Hosny Mubarak.
Liliana y Flash Gordon son personas de mediana edad. Divorciados, se conocieron hace un par de años y viven juntos. Su fuente de sustento son las rentas de algunas casas que tiene ella. Él le jura que "cualquier día de estos" le pagará todo el dinero que ella le entrega mensualmente.
Ollanta Humala ganará las elecciones del Perú
-Comprende, Lilianita, no nos podemos quedar en el Perú porque somos de buena familia. Tienes un buen apellido. Tú eres toda una Liliana del Campo y la Ciudad…
Un día de enero, Flash Gordon le anunció a su compañera que por fin viajaba al país soñado. Había ganado una lotería de visas. Le pidió un préstamo para pagar su pasaje y para los primeros meses en Miami.
Han pasado varios meses desde su viaje, y Flash Gordon se queja de que los “ americanos” no lo han tratado a él como se merece.
En vista de haber ganado la visa, un funcionario de colocaciones le preguntó en qué podía trabajar. En el Perú, hay dos clases de ingenieros: los que tienen título profesional y los que se hace llamar así, los blancos y colorados que prefirieron no entrar en la universidad. José Manuel es uno de ellos e iba a decir "Soy ingeniero", pero no lo hizo por temor de que el funcionario le pidiera el título.
-Soy agricultor-contestó.
-Ah, agricultor. Entonces, esa camioneta lo va a llevar a un parque público. Allí le darán una palana para que comience a trabajar de inmediato.
En busca de alguien que lo ayude, Flash Gordon ha visitado las oficinas de los candidatos que están a favor del sistema de Alan García, pero ha tenido mala suerte. Casi todas han cerrado.
Del más de un centenar de comités que tenían en Miami Fujimori, Kuczynski y Toledo solamente quedan cinco. Incluso, los comités apristas se han declarado rebeldía contra García, y llaman a votar por Ollanta Humala.
Flash Gordon llama a Liliana con urgencia para solicitarle su ayuda económica y moral. Como ella sabe que he escrito algunos libros y muchos artículos sobre inmigración, me ha mandado un correo electrónico y me ha llamado por teléfono para pedirme un consejo.
Lo lamento. Me parece que esta vez Flash Gordon se ha ido muy lejos del planeta Mongo.
-Déle un trabajo de cobrador o póngalo de taxista.- le digo. Tal vez así Flash Gordon se canse de cholear a todo el mundo y aprenda a trabajar. En vez de difundir terrores sobre el próximo gobierno popular, hay que volver a sentir orgullo nacionalista. El amor y la justicia, y no el egoísmo, harán verdad el sueño de todos los peruanos.