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viernes, 17 de junio de 2011

LAS CARTAS DE JUVENTUD DE ERNEST HEMINGWAY SE PUBLICARAN EN OCTUBRE

17 Junio 2011
El epistolario de juventud del escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) revelará a “un hombre sensible”, un rasgo que muchas personas olvidan, dijo este viernes la investigadora Sandra Spanier, al anunciar en La Habana que el primer tomo de las inéditas misivas verá la luz en octubre próximo.
Spanier hizo el anuncio durante el XIII Coloquio Internacional sobre Hemingway, en el que participa junto a un grupo de estudiosos de la vida y obra del célebre novelista de Estados Unidos, Brasil, Japón, Italia y Cuba, informó la agencia cubana Prensa Latina.
Unas 6.000 cartas redactadas por Hemingway que se encontraban dispersas por el mundo han sido recopiladas en 18 volúmenes por un equipo de especialistas tras una búsqueda desde 2002 y serán publicadas por el sello Cambridge University Press, de Pensilvania, explicó la directora del proyecto.
“Encontrarlas fue un proceso complejo, hubo que precisar detalles y ubicarlas una por una. Cada día fue una aventura”, señaló Spanier a Prensa Latina.
Subrayó que “en el mundo se conoce al autor de ‘Por quién doblan las campanas’ por su literatura, por su afición a la pesca, a la caza, pero en estas cartas estamos ante un hombre sensible, un lado que muchas personas a veces olvidan”.
El primer tomo del epistolario juvenil de Hemingway reúne las misivas escritas entre 1907 y 1922, en las que el escritor estadounidense relató sus experiencias en la I Guerra Mundial (1914-1918), cuando resultó herido y hospitalizado en Milán, Italia.
También compendia aquellas en las que habla del matrimonio con su primera esposa, Elizabeth Hadley Richardson, en septiembre de 1920, hasta su traslado a París, donde conoció a prominentes figuras de la literatura como Ezra Pound y Francis Scott Key Fitzgerald.
La investigadora resaltó la colaboración que recibió de instituciones como el Museo Finca Vigía de La Habana, que le facilitó originales, y la biblioteca John F. Kennedy, en Boston, entre más de 75 archivos de instituciones culturales y unas 40 colecciones privadas donde fueron localizados los documentos.
El Museo Ernest Hemingway es el organizador del Coloquio que conmemora el aniversario número 50 de su muerte y de la entrega al Estado cubano de “Finca Vigía”, la casa del escritor en la isla, y los 80 años de la publicación de su libro “Fiesta”.
La antigua casona en la que el novelista pasó largas temporadas desde 1939 hasta que murió en 1961, está ubicada en el barrio de San Francisco de Paula, a unos 15 kilómetros del centro de La Habana, y es uno de los museos más visitados por los turistas que llegan a Cuba.
El museo conserva más de 22.000 piezas, entre libros, cartas, fotos, filmes, trofeos de caza, discos, armas, objetos deportivos y de pesca, entre otros objetos personales y documentos del autor.
(Con información de Prensa Latina)

EL BLOUEO CONTRA CUBA ENTORPECE EL RESCATE DE HEMINGWAY

17 Junio 2011
Jenny Phillips es cineasta y escritora. Aquí está junto al cartel de película "The Dhamma Brothers".
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, “no ha cambiado mucho” la política hacia Cuba y el bloqueo continúa entorpeciendo el rescate del patrimonio de Ernest Hemingway, afirmó en Cuba Jenny Phillips, nieta del editor del Nobel de Literatura.
Jenny Phillips es cineasta y escritora. Aquí está
junto al cartel de película "The Dhamma Brothers".
“Durante los mandatos del presidente (Bill) Clinton pareció haber una apertura; con (George W) Bush las cosas se pusieron muy difíciles, muy rígidas, muy inflexibles; el presidente Obama no ha cambiado mucho las políticas”, hacia Cuba, dijo a la prensa la nieta de Maxwell Perkins.
Jenny y su esposo, Frank Phillips, presiden la fundación estadounidense Finca Vigía para colaborar con la restauración del patrimonio del escritor (casa, yate, libros, fotos, coches, manuscritos) resguardado en Finca Vigía -a 25 kilómetros de La Habana-, la casa donde vivió, desde 1939, la mayor parte de los casi 20 años que estuvo en Cuba.
Ambos participan en el 13 coloquio internacional, de cuatro días, sobre la vida y obra del escritor, al cual no asistieron 14 especialistas estadounidenses por la negativa del Departamento del Tesoro.
“Muchos amigos tuvieron serias dificultades para llegar a Cuba”, dijo la presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, Margarita Ruiz, en la apertura del evento, que este año conmemora el 50º aniversario de la muerte del escritor (1899-1961). “Es muy desafortunado, es un reflejo de la situación política”, comentó Phillips.
La fundación gestiona fondos y restauradores para Cuba bajo un acuerdo entre los dos gobiernos de 2001, aunque limitados por las leyes del embargo, vigente desde 1962. “Todo lo que podamos hacer está limitado de cualquier forma por el embargo. Hemos sido capaces de hacer esto a pesar de la situación política tan difícil. Una de las cosas que más me alegra de este proyecto es que hemos estado junto a los cubanos, por encima de la política”, expresó Phillips.
El coloquio coincide este año también con el 50º aniversario de la entrega de Finca Vigía al Estado cubano por parte de la viuda de Hemingway, Mary Welsh, y con los 85 años de la publicación de su novela ‘Fiesta’.
“Hemingway siempre estaba pensando en la muerte, estaba como obsesionado con el pensamiento del suicidio. Prometió muchas veces que no cometería suicidio, pero siempre estuvo afectado por el de su propio padre y de alguna forma estaba predestinado a hacerlo”, dijo Phillips.
Hemingway murió de un disparo de su escopeta de caza mientras dormía Welsh en la misma habitación. Algunas versiones sostienen que fue un suicidio y otras un accidente mientras limpiaba el arma. “No creo que haya duda alguna que haya sido suicidio, él estaba muy enfermo, tenía muchas enfermedades, su cuerpo estaba muy deprimido. Siempre tuvo cierta obsesión con la muerte”, añadió.
(Con información de AFP)

miércoles, 20 de octubre de 2010

SUKARNO, HEMINGWAY Y FIDEL

Por: Manuel E. Yepe
Ernesto Hemingway y Fidel Castro
Hace cincuenta años, cuando me desempeñaba como director de protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores, fui testigo de  un incidente que, sin que tuviera la menor trascendencia pública, involucró al ex presidente de Indonesio Ahmed Sukarno, el excelso escritor norteamericano Ernest Hemingway y el máximo dirigente de la revolución cubana, Fidel Castro.
En el programa de la visita oficial a Cuba del presidente de Indonesia, primer jefe de Estado que visitara Cuba después del triunfo de la Revolución, se había previsto, para un domingo del mes de mayo de 1960, un almuerzo y día de descanso en la playa de Jibacoa, a unos cuarenta kilómetros al Este de La Habana, por invitación del entonces primer ministro Fidel Castro.
Por dificultades organizativas que eran entonces frecuentes a causa de nuestra inexperiencia, hubo que cambiar el destino de la visita del alto dignatario visitante para Santa Cruz del Norte, un pequeño poblado de pescadores algo más cercano de la capital pero también en la costa norte y en la misma ruta.
En plena autopista tuvimos que interceptar a la caravana de autos que trasladaba al presidente Sukarno hacia Jibacoa, como antes lo hicimos con el ómnibus que transportaba a los artistas.
Desde Santa Cruz del Norte se logró comunicación con La Habana para informar al Primer Ministro acerca del cambio de sitio.
Todo parecía  felizmente resuelto cuando comenzaron a servirse los daiquiris, mojitos y entremeses a los invitados y los músicos dejaron oír sus instrumentos.
Pero media hora más tarde, el primer ministro Fidel Castro no había llegado y temíamos que Sukarno comenzara a impacientarse por la ausencia de su anfitrión.
Fue entonces cuando recibí, por microondas, un mensaje del líder de la revolución cubana.
Estaba concursando en el Torneo de pesca de la aguja en el que acaba de conocer personalmente a Ernest Hemingway, cuyo nombre en la actualidad lleva ese concurso anual que se celebra en Cuba. Se disculpaba por el retraso. En algunos minutos más esperaba poder unirse a su invitado. Sugería que almorzáramos sin aguardarlo.
Transmití las disculpas al presidente pero mentí en cuanto a los motivos: - Graves problemas de gobierno han impedido al Primer Ministro estar aquí a tiempo, ya se dirige hacia acá.
Otra media hora más tarde, recibí nuevas instrucciones del Primer Ministro. Estaba ganando el concurso y, por ello, no podía abandonar el torneo de pesca. Reiteraba su solicitud de disculpas y su recomendación de que se sirviera el almuerzo sin esperarle.
- Parece que el Primer Ministro ha tenido que convocar una reunión muy urgente del Gobierno, le pide que lo espere y le anuncia que  no tardará, - fue el falso mensaje que le transmití.
Pasados otros treinta minutos, el alto dignatario extranjero no disimulaba ya su disgusto.
- Es que hay una situación muy tensa en las relaciones con los Estados Unidos y, seguramente, algún asunto extremadamente grave se ha presentado - trataba de tranquilizarle.
El mandatario extranjero aceptó que se sirviera el almuerzo sin esperar más a su anfitrión, comió con naturalidad y aparentó disfrutar el espectáculo artístico. Pero al cabo del postre se levantó y pidió retirarse.
Mientras Sukarno y su comitiva abordaban los automóviles, yo estaba convencido de que acababa de ser testigo de un grave incidente en las relaciones diplomáticas entre las dos naciones.
Pero unos 10 minutos después de haber tomado la caravana por la espaciosa Vía Blanca hacia la capital, detuvo su marcha abruptamente.
El automóvil en el que viajaba el Comandante en Jefe Fidel Castro, que transitaba en sentido opuesto, la había interceptado. Fidel abrió personalmente la puerta trasera izquierda del vehículo en el que viajaba el presidente Sukarno, penetró en él y ocupó el lugar que rápidamente dejé libre junto al Presidente.
- ¿Ya le contaron que estaba compitiendo en el concurso de pesca con Ernest Hemingway? No podía dejarlo porque estaba ganando. En definitiva obtuve el primer premio -, fue el saludo, feliz, del jefe de la Revolución.
- Sí ya lo sabía. Me alegra mucho. Lo felicito. Estoy muy contento de que haya usted podido venir -, dijo Sukarno.
Y se abrazaron sonrientes mientras que yo, actuando de traductor, sudaba copiosamente.
Mayo 2010