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sábado, 7 de agosto de 2010

CASTAÑEDA DESPIDIO A GERENTES: COMUNICORE

El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, despidió ayer a dos de sus funcionarios de confianza que están involucrados en el caso Comunicore. Se trata del gerente municipal, Carlos Chávez Málaga, y del gerente financiero, Juan Blest García, informó el diario Perú.21.
Ayer, dos días después de que el citado medio revelara que el burgomaestre no había suspendido a los funcionarios, como lo había asegurado ante la Comisión de Fiscalización del Congreso, sino que en realidad estaban de vacaciones, no le quedó otra salida que despedirlos.
La información fue confirmada a ese medio por el teniente alcalde de Lima, Marco Parra. “Hemos pedido al departamento laboral que nos diga cuál ha sido la secuencia de la relación tanto de Juan Blest como de Carlos Chávez. Pero quiero decir que ellos ya no tienen ninguna relación laboral ni con la municipalidad ni con las instituciones de la corporación municipal”, aseguró.
El 3 de marzo pasado, cuando Castañeda fue a la Comisión de Fiscalización a explicar el pago de S/.35.9 millones a Comunicore, aseguró que había pedido “la suspensión de los funcionarios (Chávez y Blest) para que no estén en ninguna situación de privilegio o que puedan direccionar cualquier investigación”. Pero el 4 de agosto último, Perú.21 reveló que ello no había sido así, y que el alcalde había ocultado la verdad.



viernes, 16 de julio de 2010

PODRA ESCAPAR EL ALCALDE CASTAÑEDA LOSSIO DEL ESCANDALO COMUNICORE?

Jue, 15/07/2010
Por: Augusto Álvarez Rodrich

Luis Castañeda tendrá que demostrar dotes de Houdini político para salir ileso del entripado maloliente del ‘caso Comunicore’, el cual permitió que una empresa fantasma obtuviera una ganancia rápida y millonaria gracias a un súbito cambio de opinión del municipio de Lima.
La investigación realizada por Daniel Yovera en Perú.21 –que le ha costado un juicio– se resume en que el municipio logró renegociar una deuda original con Relima de S/.46 millones a S/.35.9 millones a pagarse en diez años. Luego, dicha empresa le vendió la acreencia a Comunicore en S/.14.6 millones.
Pero, pocos días después, la municipalidad cambió de opinión y decidió pagársela al toque a Comunicore, con lo cual esta firma ganó, en pocos días, unos veinte millones. El argumento del sospechoso giro fue la condicionalidad de una emisión de bonos para financiar las obras del municipio.
Si todo esto ya le parece sospechoso, la situación empeora al constatar que el directorio de Comunicore era integrado por tres personas de recursos tan escasos como sus conocimientos financieros, y que esta empresa fue disuelta poco después de cobrar la plata, en una notaría de La Oroya.
Peor aún: además de las presiones y amenazas que comprobadamente han sufrido esas personas, Perú.21 acaba de revelar que el dinero fue retirado de los bancos mediante el reclutamiento de al menos treinta personas pobres que, a cambio de S/.100 y el pago del taxi de regreso a su humilde vivienda, fueron sacando el dinero de las cuentas.
El chanchullo salta a la vista. La respuesta, ofrecida por el congresista Walter Menchola, es que el municipio no puede ser responsable de un acuerdo entre dos empresas privadas, y que la denuncia se explica porque el grupo El Comercio quiere impulsar la candidatura de Alejandro Toledo a través de la demolición política de la postulación de Castañeda.
‘Me quieren destruir’ es la justificación clásica del que carece de argumentos para defenderse pero, aun si fuera cierto que dicho grupo no quiere a Castañeda, esto sería algo de menor relevancia frente al fondo de la denuncia y, en ese sentido, la explicación de que se trata de un acuerdo entre dos privados no tiene fundamento pues la única manera por la que se podía concretar este chanchullo era mediante el súbito cambio de opinión del municipio.
No cabe duda de que acá hay chanchullo. Tampoco, de que Castañeda –un candidato presidencial de peso– sale embarrado. La pregunta pendiente es: ¿cuántos entripados como este, de montos diferentes, ocurrirán cotidianamente en el Estado peruano sin que nadie se dé cuenta?

jueves, 15 de julio de 2010

EN UN SOLO DIA, LOS DE COMUNICORE, EN LIMA, SE LLEVARON 5 MILLONES EN MALETAS

Autor: Daniel Yovera
Diario PERU 21

El jueves 2 de febrero de 2006, dieciocho moradores del pueblo joven La Libertad, ubicado en las alturas del distrito de Comas, fueron convocados por el reclutador del caso Comunicore, Joule Vila Vila, para que cobraran varios cheques de la cuenta que esa empresa tenía en el Banco Continental.
No fueron juntos y algunos ni se conocían. Pero casi todos recorrieron la ciudad de cono a cono, por la Vía de Evitamiento, hasta la Panamericana Sur. Tenían que llegar a la agencia de esa entidad financiera ubicada en la sede de la compañía de seguridad Prosegur, en Surco, para retirar casi S/.5 millones.
Es decir, en un solo día retiraron casi la tercera parte del total que fuera cobrado por los 30 pobladores: S/.16 millones.
Entre los que acudieron ese día estaba Giovanna Escalante Esteban, hija de la señora Margarita Esteban, la iletrada “presidenta del Directorio” de Comunicore. Otro fue el esposo de aquella, Joel García Araujo, quien dos meses después se convertiría, sin saberlo, en flamante “director” de Comunicore.
De acuerdo con el relato que ha hecho parte de este grupo a su abogado, Efrey Becerra Garay, ese día, uno a uno fueron llegando al local de Prosegur. Allí los esperaban Vila Vila y, por lo menos, cinco personas más.
“Eran como cinco hombres altos los que estaban con Joule (Vila). Estaban parados al lado de una camioneta cuatro por cuatro oscura, de lunas polarizadas”, recuerdan.
EN MALETINES.
 Varios han relatado que, conforme iban llegando, se repetía una y otra vez la mecánica ya explicada: los aguardaban con su ticket de espera, endosaban el cheque que les era entregado, cobraban en ventanilla y, finalmente, Vila y otro personaje tomaban posesión del dinero.
“Joule (Vila) nos decía que no agarráramos nada de plata, que en la puerta había gente que nos estaba mirando y vigilando. Por eso, cuando venía el contador, metía la plata al maletín y se la llevaba a la camioneta”, relató uno de los reclutados.
Otro, que ha pedido la reserva de su identidad, ha señalado: “Yo llegué hasta la bóveda. Allí vi que había varios fajos gruesos de billetes, y era tanta la cantidad que la han metido a dos maletas pequeñas y se la han llevado al carro”.
Según estas versiones, todo parecía preparado. “Ni bien el cajero nos entregaba la plata en ventanilla, me decían 'espera afuera’. Esperábamos afuera y, después, salían con los maletines y nos daban los 100 soles. Eso era todo”, explicaron.
IDENTIFICAN A ACOMPAÑANTE.
El otro elemento revelador de estos relatos es que algunos de los reclutados han mencionado el nombre de la persona que acompañaba a Vila Vila en los cobros. Se trataría de Gino Jesús Montoya Agüero, a quien este diario intentó contactar para corroborar la versión, pero no le fue posible debido a que los teléfonos que figuran en sus registros de Telefónica, Sunat e Infocorp no se encuentran operativos.
Cierto o no el dato de los moradores de Comas, tendría alguna lógica pues el hermano del supuesto acompañante de Vila Vila, Álex Montoya Agüero, ha trabajado en Comunicore bajo las órdenes del operador de esta compañía, Miguel Garro Barrera. Por lo menos así lo constatan documentos internos de la empresa.
De confirmarse esta información, podría deducirse para quién reclutó gente Joule Vila Vila.
SUNAT Y SBS MUDAS.
En tanto, Edgard Reymundo (BP), integrante de la Comisión de Fiscalización del Congreso, opinó sobre lo revelado ayer por Perú.21.
“Este es un hecho absolutamente nuevo que abona y corrobora los indicios de corrupción en el caso Comunicore. Yo estoy convencido de que el alcalde Luis Castañeda está metido en estos actos de corrupción, y hay que seguirle el paso porque no se puede permitir que tránsfugas pretendan blindar a este personaje”, subrayó.
En tanto ayer, y pese a que tiene que explicar por qué dos bancos permitieron semejantes retiros de dinero sin que informaran a la Unidad de Inteligencia Financiera, la Superintendencia de Banca y Seguros no respondió a los requerimientos de este diario. Tampoco lo hizo la Sunat, que desde hace dos años y medio investiga esta sospechosa operación.
Por cierto, nadie del municipio de Lima se pronunció ayer sobre el caso. Es probable que cuando se les pregunte, sigan diciendo que se trata de un “tema de privados”.