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jueves, 29 de noviembre de 2012

PINTOR SALVADOR DALÍ ESTAFÓ A YOKO ONO


29 Noviembre 2012

salvador-dali
El famoso pintor español, Salvador Dalí, estafó a la viuda de John Lennon, Yoko Ono, al venderle un pelo falso de su bigote en unos 10 mil dólares, sefún afirmó este jueves a la revista VSD, la ex cantante Amanda Lear, amante del artista en esa época.
Dalí nunca pudo resistir la atracción del dinero, afirmó Amanda Lear. “Incluso un día vendió un pelo de su bigote a Yoko Ono. En fin casi…”, contó Lear.
Dalí pensaba que Yoko Ono “era una bruja y temía que lo hechizara. Me mandó al jardín a buscar una hierba seca y la colocó en un lindo cofre”, explicó Lear.
Ella “pagó 10.000 dólares. A Dalí le gustaba estafar a la gente”, dice Lear que se convirtió en la amante del pintor en 1965, cuando él tenía 61 años y ella 18.
“Era mi profesor de arte, mi padre, mi amante”, dice Lear cuando evoca a Dalí.
(Con información de AFP)

viernes, 23 de noviembre de 2012

ENCUENTRAN GRABACIÓN DE LOS BEATLES... DE HACE 50 AÑOS Y LA SUBASTAN EN LONDRES

beatles
23 Noviembre 2012
Antes de lograr la fama mundial, los Beatles fueron rechazados por el jefe de una compañía de grabaciones y el material de la audición fue descubierto 50 años después.
De acuerdo con Daily Mail, el ejecutivo de Decca Records, Dick Rowe, no se entusiasmó con la propuesta del grupo, pues consideraba que las bandas con guitarras iban en el camino de la desaparición.
El rechazo ocurrió en 1962, pero meses después John, Paul, George y el entonces baterista Pete Best firmaron un contrato con EMI y se convirtieron en una de las bandas más famosas.
Ahora, por primera vez se da a conocer la grabación realizada en los estudios de Decca en Londres, el año nuevo de 1962.
Se cree que Brian Epstein, manager de los Beatles, se quedó con la cinta, la cual había pagado para hacer. y poco después se la dio a un ejecutivo asociado de EMI, quien a su vez la vendió en 2002.
Ahora la grabación se está ofreciendo en una subasta que tendrá lugar el 27 de noviembre con un precio de salida de 47 mil dólares.
Cuando se realizó el material, Epstein ya había visitado varias compañías para lanzar al grupo, que entonces se llamaba Silver Beatles.
En la mencionada grabación se incluyen diez canciones como Money (That’s What I Want), Like Dreamers Do, Take Good Care Of My Baby, Three Cool Cats, Love Of The Loved, Memphis y Crying Waiting Hoping.
Además de la lista de temas, se puede ver en la cinta un negativo de una foto de Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Pete Best.
(Con información de AFP)

viernes, 5 de octubre de 2012

HACE 50 AÑOS APARECIÓ EL PRIMER DISCO DE LOS BEATLES: LOVE ME DO

5 Octubre 2012
beatles

Tal día como este viernes, 5 de octubre, pero hace 50 años, los Beatles publicaron su primer single, en el sello Parlophone. Ni siquiera fue un éxito. Sólo llegó al número 17 de las listas. Se da además la circunstancia de que la canción llegó a los ‘charts’ gracias a que NEMS, la empresa del mánager de los Beatles, Brian Epstein, había comprado 22.000 copias para su tienda para asegurarse que el tema al menos entrara en listas.
Y otra circunstancia más: ‘Love me do’ es una canción que siempre han detestado tanto John como Paul, a pesar de haber sido la primera. Sólo dos acordes y sus voces copiando a los Everly Brothers. La canción es en su mayor parte es de Paul, con una letra ridícula.
McCartney la compuso cuando tenía 16 años. Pero nunca se olvidó de ella. Lo cierto es que George Martin prefirió ‘Love me do’, aunque estuvo muy cerca de haber elegido ‘How do you do it’. Pero, al final, cambió de opinión. John lo pasó mal con George Martin, que le hizo doblar su armónica -el comienzo del disco- y también el productor sufrió más de la cuenta. Ring Starr siempre corría con el ritmo.
De hecho, en la versión que apareció el 5 de octubre de aquel 1962, Ringo no toca la batería. Había sido por sustituido Andy White, un músico de sesión. Lo cierto es que George Martín se obsesionó cobre cómo sonaba la batería en ‘Love me do’. La primera versión que se grabó en Abbey Road en junio y tocó Peter Best. Esa sesión se ha perdido. Nadie ha encontrado las cintas originales.
A recomendación de Martin, el mánager Epstein sustituyó a Pete Best por Ringo Starr. Y se volvió a grabar a primeros de septiembre. Como tampoco le gustó a Martin la forma de tocar de Ringo, una semana más tarde los tres Beatles, John, Paul y George tocaron ‘Love me Do’ acompañados del batería de sesión Andy White.
Love me do es junto con ‘P.S. I love you’ , las dos únicas canciones que no pertenecen a la editorial de Sony, en su día Dick James, y, luego, Michael Jackson. Los Beatles no habían firmado aún con ninguna editorial. Ahora, ‘Love Me Do’, es propiedad por completo de Paul McCartney y el estado de John Lennon.
(Tomado de El País)

domingo, 12 de diciembre de 2010

GEORGE HARRISON, EL BEATLE EN LA PENUMBRA

12 Diciembre 2010
Serge Loupien
Tomado de Liberación, Francia
Traducido por Manuel Talens
  • A pesar de sus inclinaciones místicas y de su larga relación con el Maharishi Maheshi Yogi, se decía de él que era el más razonable del lote, la estabilidad en persona, el elemento moderador de una banda de insensatos.
George Harrison
George Harrison

Y tales habladurías no estaban muy descaminadas. La prueba es que al día siguiente de la disolución de un grupo en el que uno de los miembros había asegurado que eran “más famosos que Jesucristo”, mientras que John Lennon se dedicaba a la revolución de dormitorio, que Paul McCartney se diluía en la estupidez desintoxicante y que Ringo Starr declaraba estar harto de hacer western de “a pie”, George Harrison puso orden en las docenas de melodías que no había podido grabar con los Beatles y compiló el material destinado a componer All Things Must Pass, un triple álbum cuya entusiasta acogida molestaría a sus antiguos compañeros, a empezar por un Lennon particularmente resentido y drogado hasta las cejas.
Ironías del destino
Sin embargo, a pesar de unas cuantas “harikrishnerías” ingenuas que enturbiaron su trayectoria, por encima de todo predominaba un pensamiento que preocupó siempre al benjamín de los Beatles: la impotencia de los seres humanos ante el paso del tiempo. “Llegará el día en que todos nosotros deberemos partir”, canta en Art of Dying, “y sor Mary no podrá hacer nada para que siga contigo, porque nada de lo que he hecho o tratado de hacer en esta vida puede compararse al arte de morir, ¿me crees?” Lo curioso es que dos años antes de su muerte faltó muy poco para que corriera la misma suerte que John Lennon, asesinado por Mark Chapman en Nueva York en 1980: el 29 diciembre de 1999 otro trastornado, Michael Abram, logró penetrar en la mansión de Harrison y estuvo a punto de apuñalarlo. Salvó su vida a causa de la reacción de su mujer, Olivia, que dejó sin sentido al agresor golpeándole la cabeza con una lámpara. El predominio del arte de morir sobre lo que hizo en vida había sido un deseo irrealizable. ¿Cabe imaginar que el hijo de un marino de Liverpool reciclado en chofer de autobús pudiese olvidar que habia contribuido a revolucionar la música popular del siglo XX porque un día, en el autocar que lo llevaba a casa despues de la escuela, conoció a otro adolescente regordete que llevaba una trompeta? “Yo tenía trece años”, escribiría más tarde George Harrison (nacido el 25 de febrero de 1943) en su autobiografía I, Me, Mine, “y Paul McCartney tenía casi catorce. Simpatizamos.”
Lobos de la misma camada
El joven Harrison.
El joven Harrison.
A pesar de su corta edad -y por iniciativa de McCartney- George fue el nuevo elemento fundamental que se integró en el grupo The Quarrymen, que dirigía John Lennon, otro amigo de Paul. Lo hizo después de que George le hubiese mostrado a John que era capaz de tocar algunos acordes básicos y, a partir de entonces, los dos muchachos empezaron a entenderse como lobos de una misma camada y a pasar mucho tiempo juntos en las casas de uno y del otro. “La primera vez que fui a casa de George”, contaría después John Lennon, “tenía el pelo tan largo que se lo remojaba en el plato de sopa Campbell”.  “La primera vez que John me invitó a su casa”, confesó por su parte George, “no le gusté a su tia Mimi, que me trató de teddy boy”. Ya desde el principio las funciones de cada cual en los Beatles parecían mal definidas y Harrison, a quien la gente se empeñó en considerar más tarde como el timido de la banda, era en realidad el rockero más auténtico de todos. Al principio de la beatlemanía,  según las encuestas que se realizaban entre los fans, el más sexy fue él, justo por delante de Ringo Starr, el batería payaso. Además, al principio George compartía por igual las partes vocales con John y Paul y contribuyó al brillo de un grupo que, desde luego, no era como los demás. En las cintas piratas grabadas en clubes de mala muerte de Hamburgo se lo escucha cantar muchos clásicos del rock’n roll.
Pero, poco a poco, debido sobre todo a la influencia del productor George Martin, que consideraba su voz poco grave, se vio obligado a ceder el micro a sus compañeros y a contentarse con algunas migajas, entre ellas Do You Want to Know a Secret?I’m Happy Just to Dance With You o la versión del Roll Over Beethoven de Chuck Berry. Le pasó lo mismo en lo relativo al repertorio: un poco acomplejado por la prolijidad de la pareja Lennon-McCartney, tuvo grandes dificultades para imponer sus propias composiciones y unicamente empezó a afirmarse en 1965 con If I Needed Someone y, sobre todo, con Taxman (una crítica feroz del fisco británico) que inicia el álbum Revolver.
A partir de entonces, George Harrison siguió componiendo poco, pero todas y cada una de sus canciones se convirtieron en grandes éxitos, desde Here Comes the Sun hasta Something (que luego grabaron Sinatra y Elvis), pasando por Old Brown ShoeI Me MineFor Me Blues, sin olvidar While My Guitar Gently Weeps, que fue el pretexto para un furioso entrelazado de guitarras con su amigo y alter ego Eric Clapton.
George, John y Paul
George, John y Paul, The Quarrymen

Decepciones
De todos los Beatles fue George Harrison el que mostró un espiritu más abierto: siempre dispuesto a dar un paso hacia los demás, siempre preocupado por multiplicar las investigaciones estilísticas. Desde el punto de vista humano eso dio lugar a las amistades indefectibles que mantuvo con Ravi Shankar, Bob Dylan y Eric Clapton. Desde el musical, a la entrada del sitar hindú en el mundo del pop, por medio de Norwegian Wood (Revolver, 1965), pero también de dos discos de experimentación pura: Wonderwall Music (1968) y Electronic Sounds (1969), que fue un álbum de fototecno.
No cabe la menor duda de que de los cuatro proletarios de Liverpool reunidos por el destino, fue Harrison el que menos tenía que perder en una disolución que parecía inminente. La prueba fue All Things Must Pass, comercializado en 1970, y su éxito mundial My Sweet Lord. Fue como si después de haber permanecido en la penumbra demasiado tiempo, derramase de un golpe toda su inspiración. Lo que siguió fue menos brillante, pero si desde el punto de vista estrictamente creativo el antiguo beatle fue encadenando decepciones, una tras otra, supo destacar en otros campos, tras fundar su propia compañía de discos, Dark Horse y, sobre todo, una productora cinematográfica, Handmade Films, que contribuyó a la financiación, con diversa fortuna, de La vida de Brian, de Terry Jones, Bandits Bandits, de Terry Gillian o de Shanghai Surprise, de Jim Gopddard, con Sean Penn y Maddonna. Fanático de la Fórmula 1, también se paseaba por los paddocks, pues no soportaba la inactividad y prefería pasar inadvertido en el anonimato de los Travelling Wilburys (1988) o ponerse en entrediccho en una gira (triunfal) en Japón en 1991. “Quien no se ocupa de nacer se ocupa de morir”, solía repetir.
El  jueves 29 de noviembre de 2001 las metástasis cerebrales del cáncer de pulmón que padecía se lo llevaron definitivamente, veinte años después de la muerte del que fuese su líder en los tiempos de los Quarrymen, John Lennon.