martes, 27 de julio de 2010

LA VICTORIA ESTRATEGICA

Dentro de breves días será publicado el libro en el que, bajo el título de “La victoria estratégica”, narro la batalla que libró del exterminio al pequeño Ejército Rebelde.
Lo inicio con una introducción en la que explico mis dudas acerca del título que le pondría “…no sabía si llamarla ‘La última ofensiva de Batista’ o ‘Cómo 300 derrotaron a 10 000′” que parecería un cuento de ciencia ficción.
Incluye una pequeña autobiografía: “No deseaba esperar que se publicaran un día las respuestas a incontables preguntas que me hicieran sobre la niñez, la adolescencia y la juventud, etapas que me convirtieron en revolucionario y combatiente armado.”
El título que finalmente decidí fue “La victoria estratégica”.
Está dividido en 25 capítulos, contiene abundantes fotos de la calidad posible en aquellas circunstancias y los mapas pertinentes.
Finalmente, se presentan esquemas gráficos sobre los tipos de armas que utilizaron ambos contendientes.
En las páginas finales del capítulo 24 de la narración hice afirmaciones que resultaron premonitorias.
En el último parte que escribí para ser leído por Radio Rebelde el siete de agosto, al día siguiente de concluida la batalla final de Las Mercedes, expresé:
“La ofensiva ha sido liquidada. El más grande esfuerzo militar que se haya realizado en nuestra historia Republicana, concluyó en el más espantoso desastre que pudo imaginarse el soberbio Dictador, cuyas tropas en plena fuga, después de dos meses y medio [de] derrota en derrota, están señalando los días finales de su régimen odioso. La Sierra Maestra está ya totalmente libre de fuerzas enemigas.”
En el libro sobre “La victoria estratégica” se explica textualmente:
“La derrota de la ofensiva enemiga, después de 74 días de incesante combate, significó el viraje estratégico de la guerra. A partir de ese momento la suerte de la tiranía quedó definitivamente echada, en la medida en que se hacía evidente la inminencia de su colapso militar.”
“Ese mismo día redacté una carta dirigida al mayor general Eulogio Cantillo, quien dirigió toda la campaña enemiga desde el puesto de mando de la zona de operaciones, asentado en Bayamo. Le confirmé a Cantillo que se encontraban en poder de nuestras fuerzas alrededor de 160 soldados prisioneros, entre ellos muchos heridos, y que estábamos en disposición de establecer de inmediato las negociaciones pertinentes para su entrega. Tras complicadas gestiones, esta segunda entrega de prisioneros se efectuó varios días después en Las Mercedes.
“En el curso de esos 74 días de intensos combates para el rechazo y la derrota de la gran ofensiva enemiga, nuestras fuerzas sufrieron 31 bajas mortales. Las noticias tristes no amilanaron nunca el espíritu de nuestras fuerzas, aunque la victoria nos supo amarga muchas veces. Aún así, la pérdida de combatientes pudo ser muy superior, teniendo en cuenta la intensidad, duración y violencia de las acciones terrestres y los ataques aéreos, si no lo fueron se debió a la extraordinaria pericia alcanzada por nuestros guerrilleros en la agreste naturaleza de la Maestra y por la solidaridad de unos rebeldes con otros. Muchas veces, heridos graves salvaron su vida, en primer lugar, porque sus compañeros hicieron lo imposible por trasladarlos a donde pudieran asistirlos los médicos, y todo a pesar de lo abrupto del terreno y el silbido de las balas en medio de los combates.
“A lo largo de estas páginas he ido mencionando los nombres de los caídos, pero quiero relacionarlos de nuevo a todos aquí para ofrecer de una sola vez el cuadro completo de nuestros mártires, merecedores del eterno recuerdo de respeto y admiración de todo nuestro pueblo. Ellos son:
“Comandantes: Andrés Cuevas, Ramón Paz y René Ramos Latour, Daniel.
“Capitanes: Ángel Verdecia y Geonel Rodríguez.
“Tenientes: Teodoro Banderas, Fernando Chávez, El Artista, y Godofredo Verdecia.
“Combatientes: Misaíl Machado, Fernando Martínez, Albio Martínez, Wilfredo Lara, Gustavo; Wilfredo González, Pascualito; Juan de Dios Zamora, Carlos López Mas, Eugenio Cedeño, Victuro Acosta, El Bayamés; Francisco Luna, Roberto Corría, Luis Enrique Carracedo, Elinor Teruel, Juan Vázquez, Chan Cuba; Giraldo Aponte, El Marinero; Federico Hadfeg, Felipe Cordumy, Lorenzo Véliz, Gaudencio Santiesteban, Nicolás Ul, Luciano Tamayo, Ángel Silva Socarrás y José Díaz, El Galleguito.
“Colaboradores campesinos: Lucas Castillo, otros miembros de su familia, e Ibrahim Escalona Torres.
“Honor y gloria eterna, respeto infinito y cariño para los que cayeron entonces.
“El enemigo sufrió más de mil bajas, de ellas más de 300 muertos y 443 prisioneros, y no menos de cinco grandes unidades completas de sus fuerzas fueron aniquiladas, capturadas o desarticuladas. Quedaron en nuestro poder 507 armas, incluidas dos tanques, diez morteros, varias bazucas y doce ametralladoras calibre 30.

“A todo ello habría que añadir el efecto moral de este desenlace y su trascendencia en la marcha de la guerra: a partir de ese momento, la iniciativa estratégica quedaba definitivamente en manos del Ejército Rebelde, dueño absoluto, además, de un extenso territorio al que el enemigo no intentaría siquiera volver a penetrar. La Sierra Maestra, en efecto, quedaba liberada por siempre.
“La victoria sobre la gran ofensiva enemiga del verano de 1958 marcó el viraje irreversible de la guerra. El Ejército Rebelde, triunfante y extraordinariamente fortalecido por la enorme cantidad de armas conquistadas, quedó en condiciones de iniciar su ofensiva estratégica final.
“Con estos acontecimientos se abrió una nueva y última etapa en la guerra de liberación, caracterizada por la invasión al centro del país, la creación del Cuarto Frente Oriental y del Frente de Camagüey. La lucha se extendió a todo el país. La gran ofensiva final del Ejército Rebelde condujo, con la fulminante campaña de Oriente y de Las Villas, a la derrota definitiva del Ejército de la tiranía y, en consecuencia, al colapso militar del régimen batistiano y la toma del poder por la Revolución triunfante.
“En la contraofensiva victoriosa de Diciembre de ese año, se decidió el triunfo con alrededor de 3000 hombres equipados con armas arrebatadas al enemigo.
“Las columnas del Che y de Camilo, avanzando por las llanuras del Cauto y de Camagüey, llegaron al centro del país. La antigua Columna 1 de nuevo entrenó más de mil reclutas en la escuela de Minas del Frío, y con jefes que surgían de sus propias filas, tomaron los pueblos y ciudades en la carretera central entre Bayamo y Palma Soriano. Nuevas tanquetas T-37 fueron destruidas, los tanques pesados y la aviación de combate no pudieron impedir la toma de ciudades cientos de veces mayores que el pobladito de Las Mercedes.
“En su avance, a la Columna 1 se le unieron las fuerzas del Segundo Frente Oriental Frank País. Así ocupamos la ciudad de Palma Soriano el 27 de diciembre de 1958.
“Exactamente el 1ro. de enero de 1959 -la fecha señalada en carta a Juan Almeida antes de iniciarse la última ofensiva de la dictadura contra la Sierra Maestra-, la huelga general revolucionaria, decretada a través de Radio Rebelde desde Palma Soriano, paralizó al país. El Che y Camilo recibieron órdenes de avanzar por la carretera central hacia la capital, y no hubo fuerzas que hicieran resistencia.
“Cantillo, en reunión conmigo, con Raúl y Almeida reconoció que la dictadura había perdido la guerra, pero poco después desarrolló en la capital maniobras golpistas, contrarrevolucionarias y pro imperialistas e incumplió las condiciones pactadas para un armisticio. A pesar de ello, en tres días estaban a nuestra disposición las cien mil armas y los barcos y aviones que poco antes habían apoyado y permitido la fuga del último batallón que penetró en la Sierra Maestra.”
Un incansable equipo del personal de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, diseñadores del grupo Creativo de Casa 4, bajo la dirección de la ayudantía; con la cooperación del cartógrafo Otto Hernández, el General de Brigada Amels Escalante, el dibujante Jorge Oliver, el joven diseñador Geordanis González, bajo la dirección de Katiuska Blanco, periodista y escritora brillante e incansable, son los actores principales de esta proeza.
Pensaba que este libro tardaría meses en publicarse. Ahora sé que a principios del mes de agosto estará ya en la calle.
Yo, que trabajé meses en el tema después de mi grave enfermedad, estoy ahora animado para seguir escribiendo la segunda parte de esta historia que se denominaría, si el equipo no sugiere otro nombre, “La contraofensiva estratégica final”.
Fidel Castro Ruz
Julio 27 de 2010
11 y 20 a.m.

LEJOS DE LA TRIBUNA, FIDEL CASTRO SIGUE CAUTIVANDO A LA IZQUIERDA

Por Esteban Israel

LA HABANA (Reuters) - Puede que Fidel Castro ya no esté para los baños de masas, pero el anciano líder cubano ha demostrado que aún es capaz de cautivar a la izquierda con sus discursos.
Castro, que cumplirá 84 años en agosto, habló el lunes durante más de una hora ante decenas de intelectuales y activistas de Estados Unidos para celebrar a su manera el Día de la Rebeldía Nacional, la principal fecha del calendario revolucionario.
El "Comandante" no tocó asuntos domésticos, que competen a su hermano y sucesor, el presidente Raúl Castro.
Pero criticó al presidente estadounidense Barack Obama por su política exterior en Oriente Medio, el derrame de crudo en el pozo de BP en el Golfo de México, y hasta su papel en la reconstrucción de Haití tras el terremoto de comienzos de año.
También abordó el tema que más le preocupa: la hecatombe nuclear inminente si, como él cree, Estados Unidos atacara a Irán.
"Yo no soy adivino ni soy profeta, sino que veo las cosas con lógica y debemos verlas con un poquito de serenidad y estar preparados", dijo Castro vestido con la camisa verde olivo con la que gobernó Cuba durante medio siglo.
Castro emergió recientemente de cuatro años de aislamiento por una enfermedad que lo obligó a entregar el poder a su hermano Raúl.


Sus apariciones en pequeños actos públicos convencieron a muchos seguidores de que se presentaría el lunes ante 90.000 personas en el mitin en la ciudad de Santa Clara, a unos 270 kilómetros al este de La Habana.
Pero Castro, que por décadas hipnotizó a amigos y enemigos con sus maratónicos discursos de masas, prefirió un encuentro más íntimo con medio centenar de músicos, pintores, periodistas y líderes cristianos en un pequeño teatro de la capital.
Imágenes de la televisión estatal mostraron al líder cubano caminando lentamente apoyado en el brazo de un guardaespaldas. Pero una vez sentado detrás del micrófono, Castro gesticuló, revisó notas y contestó preguntas del público.
Fidel Castro fue reemplazado en la presidencia por su hermano Raúl en el 2008. Desde entonces se ha dedicado a escribir sobre temas internacionales y machacar a Estados Unidos, su enemigo ideológico de toda la vida.
Aunque no ostenta cargos en el Ejecutivo, retiene la influyente jefatura del gobernante Partido Comunista y su hermano dice que le consulta las grandes decisiones de Estado.
Nadie cree que volverá al poder, pero apariciones como las del lunes parecen anticipar un papel más activo en la vida pública de Cuba.
De hecho, el lunes anunció que solicitaría en agosto una reunión especial del Parlamento para discutir su teoría sobre la guerra nuclear en ciernes.
También dijo que publicaría un libro sobre las estrategias guerrilleras que lo llevaron al poder en 1959.

lunes, 26 de julio de 2010

LA OTRA HISTORIA DEL PERU

Raúl Fernando Moscol León
Nota del Director: El Concejo de Castilla, en sesión solemne, rindió homenaje al 189 aniversario de la Independencia del Perú. El discurso de orden estuvo a cargo del profesor-periodista-ingeniero industrial Raúl Fernando Moscol León. El texto íntegro de su alocución lo reproducimos líneas abajo.

Señores y señoras:
El bicentenario de la Independencia del Perú está por llegar. Dentro de once años, el país celebrará dos siglos de la liberación del yugo español y desde ya, el presidente Alan García viene barajando algunos nombres para incluirlos en la comisión de los doscientos años del grito libertario.
Unos dicen que este apresuramiento de García Pérez, se debe a que, pese a que falta más de una década, piensa volver al gobierno en el dos mil dieciséis y presidir los festejos, cinco años después, por el bicentenario de la independencia nacional.
Estas especulaciones son de quienes dicen saberlo todo en política, pero lo cierto y real es que dentro de cuarenta y ocho horas, el 28 de julio, cumpliremos 189 años de vida independiente y como en 1821, salvando las distancias, volveremos a decir, emulando a José de San Martín Matorras: “Desde este momento el Perú es libre e independiente...”.

La independencia patria constituye uno de los tres momentos más importantes de la historia nuestra. Los otros dos son: La conquista del Tawantinsuyo por los españoles, al mando de Francisco Pizarro, allá por 1532; y la guerra con Chile, país que hasta ahora no devuelve la provincia peruana de Arica, pese a que ha trascurrido más de un siglo en su poder.
La lucha fraticida en que se encontraban los hijos de Huayna Cápac, facilitó la invasión de un puñado de hombres blancos, que montados en caballos, irrumpieron en Cajamarca, tomaron prisionero al inca Atahualpa y se quedaron 300 años dirigiendo los destinos de una tierra, que los sucesores de Manco Cápac habían hecho grande durante más de 3 siglos.
La historia oficial peruana aprendida en las aulas escolares, como si fuera un gran cuento, en todo el sentido de la palabra, afirma que la emancipación se inició con la sublevación de José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru II, Cacique de Surimana, Tungasuca y Pampamarca, quien se reveló en Tinta, su tierra natal, contra los abusos de los españoles. Tomó prisionero al Corregidor Arriaga y lo hizo ejecutar.
Las huestes del Virrey Jáuregui arremetieron contra los seguidores de Tupac Amaru y hecho prisionero en Tinta, el Corregidor Areche lo condenó a morir descuartizado por cuatro caballos que tirasen de cada una de sus extremidades. Los animales, dada la corpulencia del rebelde, no pudieron desmembrarlo, por lo que se optó por decapitarlo el 18 de mayo de 1781.
Este suplicio, el más grande de los castigos contra un hombre, apenas pudo dañarle la pelvis y dislocarle brazos y piernas. Pero, en el supuesto de haber sobrevivido, hubiera quedado inválido, a tenor del dictamen de un grupo de científicos que interesados en la sanción impuesta a Tupac Amaru, estudiaron su caso.
Alejandro Romualdo Valle, poeta trujillano, encontrado muerto en San Isidro, Lima, el 27 de mayo del 2008, cantó en versos sentidos, la muerte del Cacique de Tungasuca.
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Lo harán volar con dinamita.
En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.
A golpes le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán: ¡y no podrán matarlo!


Lo pondrán de cabeza. Arrancarán sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia. Luego lo sangrarán: ¡y no podrán matarlo!


Coronarán con sangre su cabeza:
sus pómulos, con golpes. Y con clavos sus costillas. Le harán morder el polvo. Lo golpearán: ¡y no podrán matarlo!


Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza, lo clavarán: ¡y no podrán matarlo!


Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo, mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.


Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al tercer día de los sufrimientos, cuando se crea todo consumado, gritando: ¡libertad! sobre la tierra, ha de volver.


Y no podrán matarlo.

Después vinieron los próceres y precursores de la independencia que alentados por ideales separatistas fueron creando las condiciones para la proclamación de la independencia. Entre otros, tenemos a: Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, Francisco Miranda, José Manuel Ubalde, Francisco de Zela, Mateo Pumacahua y Mariano Melgar.
José de San Martín, después de liberar a su patria, Argentina, cruzó los Alpes e independizó Chile, luego de vencer a los realistas en las batallas de Chacabuco y Maipú. Llegó al Perú el 8 de setiembre de 1820. Desembarcó, procedente de Valparaíso, en Paracas y ante la huida a la sierra del Virrey José la Serna, proclamó desde la Plaza de Armas de Lima, la independencia el 28 de julio de 1821.
Hasta aquí la historia oficial que hemos aprendido en los colegios y que se vio reforzada con ocasión del sesquicentenario de la emancipación peruana, en 1971, cuando el Gobierno de Juan Velasco Alvarado, hijo de Castilla, quien estuvo en este recinto la mañana del 8 de octubre de 1969, publicó una serie de gruesos volúmenes sobre la liberación de la ex colonia española.
La publicación de estos libros, más de cien, avivaron el sentimiento nacionalista, pero también surgieron voces discordantes que empezaron a cuestionar la historia oficial de la emancipación del Perú. Para Heraclio Bonilla y Karen Spalding, la independencia fue concedida, más que obtenida. Así lo sostienen en su libro La independencia en el Perú, las palabras y los hechos.
Estos dos autores afirman, que habiendo una bien marcada desigualdad de clases en la sociedad colonial, no todos estuvieron de acuerdo con separarse de España. También señalan que la independencia fue un proceso no nacional, ya que intervinieron, en su mayoría, soldados provenientes de la expedición del sur que dirigía San Martín.
Incluso, sostienen Bonilla y Spalding, que el verdadero proceso emancipador de América comienza en 1808, luego que Francia invade España, razón por la cual los de la península descuidan sus colonias. Les preocupaba, primero, su propia liberación, antes que resolver los problemas de sus protectorados.
La Guerra de la Independencia española o Guerra del Francés, fue un conflicto armado surgido por la oposición de España a la pretensión del emperador francés Napoleón I de instaurar y consolidar en el trono español a su hermano José Bonaparte, en detrimento de Fernando VII de España, desarrollando un modelo de Estado inspirado en los ideales bonapartistas. Duró seis años.
Los españoles vencieron en la batalla final de Toulouse del 10 de abril de 1814, provocando la abdicación de Napoleón I, quien desde su exilio dijo:
“Esta maldita Guerra de España fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses... esta maldita guerra me ha perdido”.
Las fechas de este conflicto armado entre España y Francia coinciden con los movimientos revolucionarios americanos. Venezuela inicio su independencia con Simón Bolívar, el 19 de abril de 1810. Colombia se independizó el 20 de julio del mismo año. Ecuador consolidó la suya el 24 de mayo de 1822, en Pichincha.
Argentina declaró su independencia el 9 de julio de 1816 y Chile celebra la fecha de la instalación de la primera junta de gobierno, el 18 de setiembre 1810, como el día de su aniversario nacional, pero en realidad recién alcanzó su liberación, luego que el ejército de San Martín venció a los realistas en las batallas de Chacabuco y Maipú, en 1818.
En suma, quienes seguirán hurgando en la historia no oficial, encontrarán nuevos argumentos que contradigan a la de los historiadores oficialistas, pero ahora, estando próximo el bicentenario de la independencia, es bueno recordar el sueño no cumplido de Simón Bolívar: la unión en un solo territorio de las ex colonias españolas.
Celebraremos por esos días, a decir del periodista y escritor colombiano Sergio Ocampo Madrid, “la independencia y el recordatorio triste de cómo perdimos la oportunidad histórica de ser una sola patria grande, una nación en dos hemisferios, de casi 12 millones de kilómetros cuadrados, con 30 mil kilómetros de costas sobre el Atlántico y Pacífico”.
Todo el sueño empezó a esfumarse en 1826, en el Congreso Anfictiónico de Panamá. “Acudieron a la cita: México, la Gran Colombia (Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá), Perú, Bolivia y las provincias confederadas de América Central (Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Costa Rica)”1 . Nadie implementó los acuerdos. Más bien, surgieron nuevas repúblicas.
Esto conllevó a que el Gran Simón Bolívar Palacios dijera: “No hay buena fe en América, ni entre los hombres, ni entre las naciones. Los tratados son papeles, las constituciones libros, las elecciones combates, la libertad anarquía y la vida un tormento”. Y no le faltaba razón al libertador de cinco naciones.
Por eso: cuando soplen nuevos vientos y nuevas generaciones vean las cosas desde otro punto de vista, “las gentes se admirarán de ver como venimos soportando el yugo de tanto orador sin oratoria, de tanto moralizador sin moral y de tanto sabio sin sabiduría que piensa que tanto vale llevar la cabeza llena de aire como llena de humo”, según palabras del pensador realista Manuel Gonzáles Prada.
Señores, señoras:
Que este 28 de julio y los días venideros sean de meditación y reflexión. Que el grito libertario de San Martín retumbe en nosotros, como una arenga para hacer de nuestra patria, un país en el que no hallan almas débiles que se dejen corromper; sino un país lleno de hombres que no tengan por trípode: la fuerza del buey, las garras del león y las alas del águila…
Es hora de reafirmar, con hechos, nuestra independencia que tanto costó a los hombres de ayer. Que el tiempo pasado no sea tiempo perdido. Y si no avizoramos un nuevo mañana, habrá que seguir repitiendo con Manuel Gonzáles Prada (arriba), lo que escribió hace más de 100 años en Página libres, pero haciendo la salvedad que cualquier coincidencia con la realidad o persona alguna, es pura casualidad.
“En el Perú de hoy, no existen honradez privada, ni pública: todo se viola y pisotea cínicamente, desde la palabra de honor hasta el documento suscrito. La vida política se funda en fraude, concusión y mentira. La vida social se resume en la modorra egoísta, cuando no en la guerra defensiva contra envidia, calumnia y rapacidad del vecino”.
Gracias por escucharme.
Piura, 26 de julio del 2010

1. OCAMPO MADRID, SERGIO: Un par de siglos perdidos. El Comercio. Lima, 18 de julio del 2010.

CONCEJO DE CASTILLA RINDIO HOMENAJE A LA PATRIA POR 189 ANIVERSARIO INDEPENDENCIA

El Concejo Distrital de Castilla, en emotiva ceremonia, rindió homenaje al 189 aniversario de la Independencia del Perú. La ceremonia la presidió el alcalde, Ricardo Wancheng Morales, quien destacó el significado de la liberación de España. También se refirió a la ignoracia y la pobreza, como uno de los flagelos del país. El discurso de orden lo pronunció el profesor Raúl F. Moscol León quien contó detalles de una historia no contada en los textos escolares. El burgomaestre, así mismo, hizo entrega de  los gallardates ganados en el desfile escolar, realizado a lo largo de la avenida Grau. El Colegio Nacional Mixto Miguel Cortés del Castillo ocupó el primer lugar en el nivel primario, mientras que el Colegio Exitus ganó en secundaria. Las distinciones las recibieron los directores Mario Briones Mendoza y Guido Chávez (abajo), respectivamente.

FIDEL NO ESTUVO EN SANTA CLARA, QUE CELEBRO EL DIA DE LA REBELDIA NACIONAL

Raúl Castro, presidente de Cuba, en Santa Clara.
Un toque de silencio en honor a los mártires de la Patria dio inicio a esta patriótica jornada, para la que se movilizaron desde horas de la madrugada decenas de miles de villaclareños, cuya provincia fue ganadora de la emulación que se desarrolla nacionalmente por el Día de la Rebeldía Nacional.
La conmemoración tuvo como escenario la Plaza del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, provincia que ganó la sede debido a los relevantes resultados alcanzados en diversas esferas de la vida política, económica y social.
Este 26 de julio está dedicado al Libertador Simón Bolívar y al Bicentenario del inicio de las luchas por la independencia de Nuestra América.
Asistieron a la celebración otros miembros del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, asaltantes a ambas fortalezas, expedicionarios del Granma y combatientes de la Revolución.
Igualmente se encontraba una amplia representación de vicepresidentes y ministros de la hermana República Bolivariana de Venezuela, familiares de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos prisioneros injustamente en los Estados Unidos, así como integrantes de la Caravana Pastores por La Paz.
A su llegada, Raúl fue aclamado por la multitud que con gritos de vivas y consignas patentizaron su compromiso irrenunciable con la Revolución, el socialismo y con el líder histórico Fidel Castro.
La juventud cubana
estuvo presente en el
Día de la Rebeldía Nacional
Dos grandes banderas cubana y del 26 de Julio, ambientaron el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, donde más de 90 mil villaclareños, en representación del pueblo cubano, conmemoraron la histórica fecha del 26 de julio.
Las actividades por el Día de la Rebeldía Nacional fueron antecedidas por una jornada de esfuerzos productivos, con especial énfasis en la terminación de obras que repercuten en el desarrollo socioeconómico del país y de homenaje popular a los héroes y mártires de la epopeya,
También llevaron a cabo la remodelación de la Plaza, proceso iniciado el pasado mes de febrero, e incluyó las acciones estructurales en la tribuna, la estatua en bronce del Che, el Museo, la jardinería, y otros objetivos.
La Plaza fue inaugurada el 28 de diciembre de 1988, y entre sus momentos relevantes figura la llegada de los restos del Che y parte de sus compañeros del Destacamento de Refuerzo a dicho sitial, el 17 de octubre de 1997, en ceremonia presidida por el Comandante en Jefe Fidel Castro.
El acto de hoy fue transmitido por los canales nacionales de la Televisión Cubana, la cadena nacional de radio, Cubavisión Internacional y Radio Habana Cuba.
Más de un centenar de jóvenes conducidos por Fidel protagonizaron el 26 de Julio de 1953 un levantamiento armado en Santiago de Cuba y Bayamo, acontecimiento que dio inicio a la última y definitiva etapa de luchas por la independencia de la nación caribeña.
A los cinco años, cinco meses y cinco días de ese suceso, fue proclamado el triunfo de la Revolución Cubana.

COLEGIOS MIGUEL CORTES Y EXITUS GANARON GALLARDETES EN DESFILE ESCOLAR DE CASTILLA

Escolta del Colegio Miguel  Cortés del Castillo.
El Colegio Miguel Cortés del Castillo, en el nivel primnario, y el Colegioo Exitus, en secundaria, ganaron los gallardetes del Concejo Distrital de Castilla. Fueron los dos mejores planteles que marcharon a lo largo de la avenida Grau, durante el desfile escolar programado por el 189 aniversario de la Independencia del Perú.
La entrega del premio se efectuó durante la Sesión Solemne que se realizó al mediodía, en el salón de actos de la Mnicipalidad. Las distinciones las recibiewron los profesores Guido Chávez, director de Exitus, y Mario Briones Mendoza, director del Miguel Cortés del Castillo.

Luego de recibir el gallardete escolar en el Concejo de Castilla, posan para el recuerdo los profesores: Abundio Jaramillo, Ana María Farías de León -Directora del nivel primario del CNMMCC-, Mario Briones Mendoza, Janet, Pilar y Rodrigo Urbina Ancajima.

FIDEL CASTRO CELEBRO FIESTA DEL 26 DE JULIO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCION


LA HABANA (AFP) - El líder cubano Fidel Castro celebró este lunes la fiesta nacional del 26 de julio, vestido de verde olivo, depositando en la mayor discreción flores ante la estatua de José Martí en la Plaza de la Revolución, y en una reunión con intelectuales, según imágenes difundidas por la televisión local.
Castro acudió al mediodía a la emblemática plaza para llevar, en ceremonia con guardia de honor, una ofrenda floral al monumento a Martí, a quien indica como "autor intelectual" del ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, primera acción armada de su revolución.
Tras la ceremonia, el ex presidente, que el 13 de agosto cumplirá 84 años, se encontró con decenas de intelectuales, líderes evangélicos, miembros del grupo norteamericano Pastores por la Paz y familiares del fallecido Comandante Juan Almeida.
Esta es su séptima salida pública en tres semanas, aunque no acudió al acto central del 26 de julio que encabezó el presidente Raúl Castro -sin discurso-, celebrado en Santa Clara, 280 km al este de La Habana, donde muchos cubanos esperaban verlo, dada su aparente recuperación.
Castro, quien cedió el mando a su hermano Raúl tras caer enfermo gravemente por esta misma fecha de 2006, sorprendió el sábado vestido en camisa de simbólico verde olivo para conmemorar la efeméride en Artemisa, a 60 km de La Habana, en su primera salida oficial fuera de La Habana.
El líder comunista anunció a los intelectuales y artistas que publicará un libro de su autoría sobre la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra.
Castro precisó además que solicitará una audiencia ante la Asamblea cubana para hablar a los diputados sobre la crisis en el Medio Oriente y los peligros de una guerra que él cree que podría estallar en breve en esa región.
Del encuentro con los intelectuales, pintores, escritores y músicos, el sitio digital Cubadebate.cu publicó una serie de fotografías, tomadas por el trovador Silvio Rodríguez.

GARCIA MARQUEZ: EL FIDEL QUE YO CONOZCO

13 Agosto 2009
Por: GABRIEL GARCIA MARQUEZ
GABO Y FIDEL CASTRO
Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.
Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.
Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.
Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.
Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.
Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.
No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.
Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.
Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.
Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

(CUBA) CONTINUIDAD HISTORICA, DIGNIDAD Y COHERENCIA REVOLUCIONARIAS

Continuidad histórica, dignidad y coherencia revolucionarias


26 Julio 2010 Haga un comentario

Por Stella Calloni, Febrero 2008



En Cuba a 57 años del Asalto al Moncada



Enviamos este Prólogo de Stella Calloni (escrito para una edición argentina de La Historia me absolverá de Fidel Castro, publicado por la Editorial Punto de Encuentro)



Para analizar lo que significó la acción revolucionaria del 26 de julio de 1953, es necesario trazar una breve introducción sobre los momentos anteriores en Cuba.



El 10 de marzo de 1952 Fulgencio Batista dio un golpe militar apoyado por Estados Unidos, lo que sumió al país en un retraso enorme y una profunda postración. La crisis política devino en la feroz dictadura de Batista. Aunque el pueblo cubano había tomado conciencia de lo que estaba sucediendo, como víctima que era del terror de esos tiempos, no había una fuerza política con capacidad para enfrentar y derrocar a la dictadura.



A poco tiempo de la llegada de Batista, Fidel Castro, un joven abogado, recibido en 1950 y que se ocupaba de defender a los pobres, ya denunció en carta pública (1952) la ilegalidad del golpe y llamó al pueblo a luchar. “La hora es de sacrificio y de lucha. Si se pierde la vida nada se pierde. Vivir en cadenas es vivir en oprobio (…) morir por la patria es vivir” decía entonces.



En su carta a Batista, Fidel Castro le advertía que el golpe llevaría a la corrupción, a la represión, a la tortura, a la muerte de muchos cubanos y que después sucedería la reacción del pueblo que lo arrojaría del poder, como sucedió.



Escribió Castro entonces en su carta-alegato, del que sólo transcribo párrafos: “Atada de pies y manos, la nación contempló el desbordamiento del aparato militar que arrasaba la Constitución. Poniendo vidas y haciendas en los azares de las bayonetas(….) las más elementales garantías fueron suprimidas de un borrón. Como un botín fueron repartidas todas las posiciones administrativas del Estado entre los protagonistas del golpe. Cuando el Congreso pretendió reunirse acudiendo a la convocatoria ordinaria fue disuelto a tiro limpio”.



El alegato del joven Fidel Castro era un insólito desafío para la dictadura. Ya estaba al frente de un grupo de jóvenes, con fuerte inserción en el movimiento estudiantil y en sectores sociales y ante la gravedad de la situación política, se comenzó a preparar como un primer paso, el ataque al cuartel “Moncada” en Santiago de Cuba y el del cuartel “Carlos Manuel de Céspedes” en Bayamo.



Esto se produjo el 26 de julio de 1953, cuando al amanecer más de 150 jóvenes atacaron esos Cuarteles. En esos momentos, el cuartel Moncada -llamado así como homenaje a Guillermo Moncada, mayor general del Ejército Libertador- era el más importante fuera del área metropolitana de La Habana.



Fidel Castro Ruz, encabezaba a los jóvenes combatientes y aunque la acción del Moncada no triunfó, fue una victoria política tan importante, que en esas horas comenzó el proceso revolucionario que cambiaría la historia en Cuba y en América Latina.



Castro y sus compañeros asumieron la vanguardia del pueblo en su lucha contra la tiranía. Los jóvenes del Moncada habían encontrado sus fuentes en la prédica revolucionaria de José Martí. La magnífica obra martiana había dejado el gran fundamento moral para la lucha y legitimaba la acción armada.



En su histórico alegato: “La historia me absolverá”, Fidel Castro recordaba “…De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. ¿O será que yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio?”.



Batista respondió al Moncada con la terrible represión del movimiento: 52 revolucionarios murieron asesinados y 18 fueron detenidos y enviados a prisión, entre ellos Fidel, Raúl Castro y Juan Almeida comandantes luego de la revolución triunfante seis años después, entre otros compañeros de extraordinaria trayectoria.



El histórico juicio

En el libro “El Juicio del Moncada”, la escritora cubana, excelente cronista, Marta Rojas, relata todo lo sucedido desde el mismo momento en que el grupo de jóvenes revolucionarios intentó tomar el cuartel Moncada. Todo fue providencial desde ese día 26 de julio de 1953, cuando la entonces recién egresada periodista Marta Rojas, se encontraba cubriendo los tradicionales carnavales de Santiago de Cuba y junto al fotógrafo de la revista Bohemia, Panchito Cano, se vieron conmovidos al escuchar un tiroteo, que muchos atribuyeron a los fuegos artificiales de los festejos.



“De ninguna manera podía imaginarme en ese instante, que había comenzado a ser testigo excepcional de uno de los más grandes acontecimientos de la historia de Cuba y de América: el asalto al Cuartel Moncada por Fidel Castro y otros compañeros”, escribió Marta Rojas.



Si he elegido esta referencia de Rojas es porque ella se convirtió desde ese momento en la más importante cronista de los hechos que iban sucediendo, logró acercarse a las prisioneras Haydeé Santamaría y Melba Hernández, y pudo describir con extraordinaria precisión lo sucedido y los entretelones de una lucha heroica contra el dictador Fulgencio Batista.



Pero también en su libro nos permite acceder a lo que fue la comparecencia de Fidel Castro, quien en un momento toma tal autoridad que prácticamente se convierte en una especie de fiscal para sus interrogadores y fiscales.



¿Cómo fue aquel lugar donde juzgaron a Fidel Castro y sus compañeros? Recurrimos al testimonio de esos momentos. El 21 de septiembre habían comenzado el gran juicio contra el grupo de sobrevivientes del Moncada. El 16 de octubre debía ser juzgado Fidel Castro, cuando ya se habían leído las condenas a Raúl Castro Ruz, Juan Almeida, Haydee Santamaría, Melba Hernández y a otros compañeros.



El escenario preparado para el juicio contra Fidel fue el Salón de Actos de la Escuela de Enfermeras del Hospital civil Saturnino Lora.



Escribe Marta Rojas: “El 16 de octubre hacía un calor sofocante en Santiago de Cuba y más aún en la pequeña salita de las enfermeras atestada de muebles; en una habitación cuadrada de unos cuatro metros de largo por cuatro de ancho, y en la misma había un esqueleto dentro de una vitrina, objeto de estudio de las enfermeras, otra vitrinas con libros, un retrato de Florence Nightingale, dos escritorios: uno a la derecha de la entrada de la habitación y detrás de ese buró tres sillas. Ahí se sentarían los magistrados. A continuación de los magistrados había una mesita de centro y una butaca, era el puesto del fiscal; al extremo de la mesa de centro tenía sus papeles el secretario de Tribunales.



“Frente a ese rústico estrado del Tribunal, a la izquierda de la entrada de la habitación fue colocado otro buró de madera color caoba y detrás de él cuatro sillas para los abogados, Baudilio Castellanos y Marcial Rodríguez, el acusado Poll Cabrera y la hija del magistrado Mejías, (…..). a continuación colocaron una mesita y una silla que ocupó Fidel. Cerca de esa mesita estaba la cama Fowler, para el acusado Abelardo Crespo Arias convaleciente de una herida en el pulmón. En seis sillas de tijera nos sentamos los periodistas. Los escasos espacios vacíos los llenaron los escoltas. Nunca estuvo tan apretada la justicia como aquella mañana de octubre”.



Rojas describe las dificultades puestas a los periodistas y fotógrafos aquel día donde la acción de un fiscal logró que finalmente se registrara este valioso testimonio.



“Fidel llegó entre sus custodios-el teniente Vicente Camps y capitán Pedro Rodríguez Medrano- a las 9 en punto de la mañana, vestía un traje de lana azul marino, camisa blanca y corbata negra. Estaba bañado en sudor y llevaba las manos esposadas. En el trayecto por el corredor interior de la sección de pensionistas, hacia la salita de las enfermeras, lo interceptaron dos muchachas, María Antonieta Figueroa y Nilda Ferrer, maestra y empleada de comercio, respectivamente. Ellas querían expresarle la solidaridad de los estudiantes y de la población santiaguera. Este gesto sorprendió a Fidel e inquietó de tal manera a los guardias que cerraron la herradura que, como extraña formación “protegía” al acusado, quien con una mirada paralizó el avance de las muchachas hacia él”. En ese momento Fidel Castro estaba protegiendo a las jóvenes de las inevitables furias de Batista.



Cuando finalmente se inicia el juicio se le pregunta a Fidel si él fue parte de la insurrección armada contra el gobierno a lo que respondió afirmativamente y en el marco de las preguntas que se le hacen, toma la palabra para denunciar el asesinato de otros dos compañeros, acusar a un sargento batistiano y a otros miembros del ejército por los asesinatos del 26 de julio de 1953.



Es asombroso en aquel juicio como Fidel interpela a los testigos de cargo. Vale la pena transcribir el diálogo donde el acusado interroga al comandante Andrés Pérez Chaumont, uno de los grandes esbirros de Batista (Párrafo tomado del libro de Marta Rojas)



-¿Que hizo usted el 26 de julio - le preguntó Fidel a Pérez Chaumont



Y este contestó : -Salí de recorrido. Esa misma tarde hubo un tiroteo en el campo con algunas bajas enemigas y unos cuantos heridos por parte de nosotros. Por la noche fui al Moncada para informarle al coronel de lo ocurrido y volví a salir ordenando en esa nueva incursión que el teniente Rico se dirigiera a la Gran Piedra, donde habían alzados; horas más tarde me refirió su labor en esa zona, hubo un encuentro y le causó bajas al enemigo; esa tarde o al día siguiente no recuerdo exactamente, otra de las patrullas que operaba bajo mis órdenes en el campo, me informó que había detenido a dos de los asaltantes por un tejar y que los condujo al Moncada. Posteriormente el teniente Sarría entregó a un grupo de detenidos capturados en una choza y entre los que se encontraba Usted precisamente-respondió el testigo.



-Dígame Comandante ¿cuántos combatientes hubo en total en esas incursiones por el campo, que Usted dice que dirigía? -preguntó Fidel, como abogado que asumía su propia defensa.



-Hubo varios. La patrulla mía tuvo tres encuentros -contestó Chaumont.



-¿Y Usted recuerda el total de muertos de esas patrullas?-



-Si - responde Chaumont- causamos al enemigo 18 bajas por muertes



-¿ Y de parte de ustedes hubo bajas, muertos o heridos?-insistió Fidel.



-Hubo uno o dos heridos- dijo el testigo



-¿Y cómo se explica Usted que del grupo nuestro no hubiera heridos sino solamente muertos?….¿Usaban acaso ustedes armas atómicas? -inquirió nuevamente Fidel.



-No señor- no usábamos armas atómicas. Nuestras armas son las del regimiento….!no asesinas como las de ustedes! -contestó colérico.



El presidente(del tribunal) llamó al orden: -comandante, trate de usar el lenguaje correcto- advirtió Nieto .



-¿Nosotros, los revolucionarios no tuvimos heridos, ni detenidos, en esos encuentros, comandante?- insistió Fidel



-No, señor, sólo muertos-respondió Pérez Chaumont



-¿Y, no le parece raro, ya que en la guerra siempre hay más heridos que muertos?-señaló reiterativo Fidel



-En esas incursiones sólo hubo muertos por parte de ustedes; algunas patrullas hicieron detenciones, pero otras tenían más puntería y ocasionaban muertos en combate-reiteró Pérez Chaumont



-Me basta- dijo Fidel indignado.



Imaginemos la escena, Fidel acusado da un golpe de palabra a uno de los más duros hombres de Batista.



Esto lo definía de una forma contundente. Aquel juicio, la historia de los revolucionarios, los jóvenes muertos en el intento de terminar con la feroz dictadura de Batista, se convertirían en llama sobre el fuego de la revolución. El gran impacto fue el discurso de defensa de Fidel que duró dos horas en ese escenario que tan bien describió Marta Rojas.



Castro había escrito su alegato cuando estaba incomunicado, en condiciones muy difíciles, donde ni siquiera podía hablar con su abogado. Preparó su defensa y su discurso en la Prisión Provincial de Oriente, a donde lo llevaron el 1 de agosto de 1953.



A partir del 25 de septiembre fue incomunicado, pero se las arregló para mantener contacto con los compañeros con ayuda de presos comunes incluso y abogados. Su alegato estaba preparado con rigurosa minuciosidad y lo memorizó. Así pudo dejar a un lado su manuscrito y sólo se reservó las citas sobre hechos históricos de Cuba cuando fue llevado ante el tribunal.



Condenado a 15 años de prisión, se lo envió a una cárcel en Isla de Pinos, con amigos primero, y confinado solitariamente después.



Allí reconstruyó su discurso tal como estaba en su memoria y en forma clandestina logró enviarlo en fragmentos fuera de la cárcel en cartas a Melba Hernández, Haydée Santamaría y Lidia Castro. Con la ayuda del padre de Melba, podían mecanografiar las cartas y así reconstruir el discurso, que contenía no sólo su defensa extraordinaria sino las bases doctrinarias de la Revolución y una denuncia inapelable sobre los horrores de la dictadura de Batista.



El sabía entonces que el documento tenía un enorme valor político y así lo expresaba en sus cartas. El 18 de junio de 1954, les pedía en una carta a Melba y Haydé imprimir una cantidad de ejemplares de “La Historia me Absolverá”.



“Ahí está contenido el programa y la ideología nuestra, sin lo cual no es posible pensar en nada grande; además la denuncia completa de los crímenes, que aún no se han divulgado suficientemente y es el primer deber que tenemos para los que murieron. Expresa también el papel que desempeñaron ustedes dos y que debe saberse para que ello facilite el trabajo que tienen que realizar. Hecha esta labor indispensable, viene después otra serie de trabajos de organización y proselitismo que estoy estudiando (…) Darle ahora preferencia a los gastos del discurso, para lo cual estoy seguro que muchos les ayudarán, porque es el documento más terrible que pueda publicarse contra el gobierno.”



Aconsejaba las medidas de precaución para que no se conociera el lugar donde estaban los impresos y así impedir que nadie fuera detenido por esa causa e instaba a actuar “con el mismo cuidado y discreción que si se tratase de armas.”



En realidad allí estaba el Programa revolucionario. De ahí su insistencia y ya en octubre del 53 cuando había sido condenado el folleto se estaba distribuyendo y circulaba en manos de miles de jóvenes, intelectuales y trabajadores.



Para entender lo que esto significaba es importante también establecer en el contexto en que comenzaba esta lucha revolucionaria en la isla de Cuba, cuando este país, Haití y República Dominicana eran Estados formalmente independientes, pero en realidad sujetos a la dependencia colonial de Estados Unidos, prácticamente desde que este país ascendió a su etapa imperialista. Ocupación militar, inversiones, todo estaba allí.



Precisamente esta lucha heroica surgía en un escenario donde el fascismo se consolidaba y en la década del 50 se instalaron las dictaduras de Trujillo en Republica Dominicana y de Francois Duvallier en Haití.



¿Cuántas veces se cita el contexto subregional en que nació la Revolución Cubana? Los personeros del poder imperial en el mundo, ¿imaginaron acaso que aquellos jóvenes del Moncada, decididos a lograr la liberación de su patria, estaban abriendo el camino hacia la revolución de 1959?.



Una revolución que no ha sido doblegada a pesar de los permanentes embates de ese poder. Muchos de aquellos jóvenes entregarían su vida y los sobrevivientes dieron una lección de coherencia. Algunos de ellos fueron los mismos que llegaron tres años más tarde en aquel pequeño gran barco que andaba entre las neblinas dando luces.



¿Quién podría imaginar que sobrevivientes del Moncada vendrían en el Gramma a comenzar una Revolución que sobrevive contra todos los ataques de la potencia imperial más grande del mundo, casi medio siglo después?



Estados Unidos imaginaba ese Caribe bajo su mano de hierro, cada vez más en sus manos después del golpe del 10 de marzo de 1952 del sargento Fulgencio Batista,



En Centroamérica, bajo dictaduras diversas, estaban soterradas, pero vivas, las banderas de Augusto César Sandino, de Farabundo Martí, de Morazán. Habían pasado cinco años desde el asesinato en Colombia de Jorge Eliécer Gaitán (9 de abril de 1948) y del “bogotazo” la rebelión popular contra ese crimen de la CIA. Rebelión ahogada en la sangre de casi 300 mil colombianos, de los miles que siguieron muriendo a lo largo del siglo XX y hasta hoy. En 1954 se había invadido Guatemala, para derrocar al gobierno popular de Jacobo Arbenz Guzmán, y allí comenzaría la larga noche de las dictaduras militares que produjeron en ese país las primeras desapariciones forzadas masivas, dejando como consecuencia, más de 90 mil desaparecidos y más de cien mil muertos, como se estableció en los años 90.



El 4 de febrero de 1955, Batista tomó posesión del gobierno de Cuba para dar continuidad a su régimen dictatorial después de ser “elegido” presidente, porque sus adversarios políticos se negaron a participar en ese circo electoral. El 13 de mayo de ese mismo año firma la amnistía ante la enorme presión popular, que fue sancionada por el Congreso.



En 1955 Fidel va a México y allí precisamente se encontraría con Ernesto “Che” Guevara, que había vivido la tragedia de la invasión de Estados Unidos a Guatemala, un año antes. Destinos mágicos estos encuentros.



Pero la Revolución había nacido en aquel alegato de extraordinaria vigencia del joven abogado que desafió a la justicia del gran poder con esa pieza magistral que fue “La Historia me absolverá”. El comandante Fidel Castro entró en realidad en la historia ese día y para siempre.



Ese alegato además significaba la continuidad histórica de los revolucionarios que habían luchado por la liberación de Cuba. Era el ideario de Jose Martí. El Manifiesto de Montecristi, firmado el 25 de mayo de 1895 por Martí y Máximo Gómez, fue la llama revolucionaria imaginativa y deslumbrante que levantó a Fidel y sus compañeros de lucha y que alentó la sacrificada resistencia del pueblo cubano.



En 1955 se publicaron en el exterior versiones del discurso de Fidel. Pero en 1975 la revolucionaria Celia Sánchez decidió que se rescatara la versión original de 1954 y la de 1955 para mantener la fidelidad al texto primero. Y fue publicado por la Editorial de Ciencias Sociales. Hubo ediciones importantes con notas y análisis donde se remarcaba que el discurso de “La historia me absolverá” había cumplido largamente con la estrategia de propaganda revolucionaria y además como la mayor denuncia contra la dictadura, sus orígenes, sus causas y consecuencias, la criminalidad del régimen batistiano. Pero también el alegato fundamentaba la resistencia y la lucha de liberación. En ese discurso estaba escrita la tragedia de la sociedad cubana- que era a la postre la tragedia latinoamericana- y el programa de acción revolucionario para revertir esa situación. Se reafirmaba la continuidad revolucionaria con la lucha independentista que había quedado claramente establecida cuando Fidel Castro afirmó ante sus captores, que el autor intelectual de los hechos era José Martí. El lenguaje político era de una fuerza avasalladora, y además se esbozaban los planes de un gobierno revolucionario, con sus leyes revolucionarias y Fidel hablaba ya de la solidaridad con América Latina. Era un programa dicho en un lenguaje renovado, sin dogmatismos, abierto y sencillo para llegar al pueblo con toda la intensidad del mensaje.



Fidel Castro además destruyó los falsos argumentos jurídicos de la dictadura y cambió la perspectiva sobre el significado de aquel 26 de julio que pasó a transformase en una acción atenida al derecho de los pueblos a luchar para salvar a la República y en legítima defensa de un pueblo sometido a una dictadura brutal. El derecho a la rebelión, a la liberación.



“En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Estos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana”.



Como bien marca el gran escritor cubano Alejo Carpentier -ya fallecido-en su prólogo al libro de Marta Rojas en 1979, sólo seis años después “de que el futuro comandante Fidel Castro dijera a sus jueces en Santiago “condenadme, no importa, la historia me absolverá”, se produjo el triunfo de la Revolución Cubana.



Falta muy poco tiempo para que se conmemoren los 50 años del comienzo de esa Revolución, una historia de heroísmo y de enormes valores para la humanidad, un hecho luminoso para nuestra América y el mundo. Esa fecha coincidirá con el momento en que recrudecerá la agresión del imperio contra Cuba, una isla pequeña pero enorme en dignidad, situada a sólo 90 millas de la nación más poderosa de la tierra y cuyos gobiernos determinaron que la Revolución y el pueblo cubano son los “enemigos” a destruir.



A lo largo de los años han intentado asesinar a Fidel Castro infinidad de veces recurriendo a increíbles planes, algunos primitivos y otros sofisticados, que siempre fracasaron.



No hace mucho tiempo en el marco de los preparativos en Estados Unidos para “preparar la transición “en Cuba, como si hablaran de su territorio y no de una república independiente, el legislador republicano Lincol Díaz Balart, de orígen cubano, convertido en un victimario de su propio país en esa cuna de lobos que es Miami, propuso públicamente asesinar al Presidente Castro así como infiltrar espías estadunidenses entre los turistas extranjeros que visitan la isla. “En Cuba se impone un magnicidio”, dijo Díaz Balart en una entrevista en Canal 41 de Miami, hablando como miembro del Congreso de Estados Unidos y proponiendo una acción terrorista, sin que hubiera una sola reacción.



Y también lo han propuesto varios republicanos como Bill McCollum. Durante años han tramado las más asombrosas conspiraciones y han confesado las acciones frustradas para asesinarlo.



En el año 2004 el presidente cubano, cuyos discursos son un seguimiento permanente de la situación interna en su país y en el mundo, envió una carta a la11ª Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo,(UNCTAD).



Lo hizo desde un país pequeño, al que la mayor potencia universal ha declarado una guerra cruel que data de casi medio siglo, con el mayor bloqueo criminal que recuerde la historia del mundo. Cuba debe crecer, desarrollarse, alimentar a la población, producir los más altos niveles de educación y de salud, y además ser la llama de la solidaridad, sometida al encierro, a la agresión constante. En los últimos años, cada puerta entreabierta sirvió para que el poderoso enemigo produzca sabotajes y prepare intervenciones e invasiones de todo tipo. Tal como lo piden sin tapujos los hombres del poder imperial.



Y, a pesar de todo eso en su carta Castro reiteró el compromiso de su país con la cooperación y dijo que no vacilará “en continuar brindando su solidaridad desinteresada y su apoyo a los pueblos del Tercer Mundo”.



La UNCTAD, fue fundada hace más de 40 años, nació-como escribió Fidel- como una “noble tentativa del mundo subdesarrollado por crear en el seno de Naciones Unidas, a través de un comercio racional e justo, un instrumento que sirviera a sus aspiraciones de progreso y desarrollo..”.



En esos tiempos “eran muchas las esperanzas, sobre la ingenua creencia de que las antiguas metrópolis habían adquirido conciencia del deber y la necesidad de estar de acuerdo con ese objetivo (de la ONU) Hoy el terrible flagelo del intercambio desigual apenas es mencionado en discursos y conferencias”.



Castro dio entonces las cifras de la tragedia universal recordando que en los países pobres vivía el 85 por ciento de la población mundial, pero su participación en el comercio internacional era apenas el 25 por ciento. La deuda externa de esos países en 1964 -año en que nació la UNCTAD- giraba en torno a los 50 billones de dólares y en el 2004 alcanzaba a 2, 6 trillones de dólares. Y dijo más: que entre 1982 y el año 2003 (21 años)el mundo pobre pagó 5,4 trillones de dólares por el servicio de la deuda, lo que significa que su deuda fue pagada más de dos veces a los países ricos.



Denunció que en el año 2003, el Tercer Mundo recibió como “ayuda oficial para el desarrollo” 54 billones de dólares. Pero ese mismo año los pobres pagaron a los ricos 436 billones por servicio de la deuda. Y mientras tanto el país más rico del mundo destinó apenas el 0,1 por ciento para este fin, sin cumplir las metas trazadas. En los pagos realizados por países pobres no están incluidas las enormes sumas que se arrebatan por el intercambio desigual, o por los caminos sinuosos de los llamados tratados de libre comercio impuestos a las naciones “incapacitadas de competir con la sofisticada tecnología, o el monopolio casi integral de la propiedad intelectual en esos inmensos recursos de los países ricos”.



Y en todo ese formidable discurso habló del pillaje, la explotación inmisericorde de nuestros pueblos, la especulación financiera, la invasión cultural y de los robos imposibles de enumerar, pero que significan el avasallamiento permanente y el genocidio que nos han impuesto.



Castro recordó que todo el dinero del mundo va a Estados Unidos para que ese país se proteja de la inestabilidad monetaria y la fiebre especulativa, que provoca su propio orden económico. Habló de las consecuencias de la globalización neoliberal para recordar las cifras del hambre en el mundo y decir “lo que se practica contra la humanidad, es un crimen permanente de genocidio”:



Como aquella vez en los tribunales de Santiago de Cuba, Castro resumió buena parte de sus denuncias donde asume la voz de los millones de analfabetos, y de las decenas de millones condenados a morir por la injusticia mundial y que suman más que las víctimas de las dos guerras mundiales pasadas.



“Esto pasa todos los días, a toda hora, sin que ninguno de los líderes del mundo desarrollado y rico dedique una palabra a esa situación” dijo en su reflexión y su demanda.



Como alguna vez en los años 1985 cuando advirtió que la deuda externa sería incobrable e impagable, al comenzar el siglo XXI advirtó que la humanidad tiene más de 6.350 millones de habitantes, que deben ser vestidos, calzados, alimentados, albergados y educados y que esa cifra ascenderá inevitablemente a diez mil millones en 50 años y para entonces no habrá reservas de combustible probadas o a probar en un planeta que tardó 300 millones de años para crearlas y la contaminación de las aguas y la atmósfera, y la destrucción con que el capitalismo avanza como un huracán destructor de todo lo vivo.



“El sistema imperialista que hoy impera, para donde inevitablemente fue evolucionando la sociedad capitalista desarrollada, ya llegó a un orden económico global neoliberal tan impiadosamente irracional e injusto, que es insustentable. Y los pueblos se van a rebelar contra esto”.



Razonó además que no se necesita que traten de inventar partidos, ideologías o agentes subversivos y desestabilizadores de Cuba y Venezuela, para detener “esa justa y única posibilidad de sobrevivencia que es la rebelión de los pueblos.”.



Fidel se refirió también a las sociedades de consumo y lo que esto ha significado para producir ignorancia política y económica generalizada, mediante manipulación de “la publicidad comercial y política a través de fabulosos medios que creó la ciencia”.



Denunció asimismo los peligros que amenazan al mundo cuando existen decenas de millares de armas, diez veces más poderosas y precisas que la bomba atómica que fue arrojada sobre Hiroshima, más de 60 años atrás, cuando por primera vez en la historia el hombre ha desarrollado la capacidad técnica para su total destrucción.



Y en esa misma carta conmocionante advirtió sobre las temibles guerras preventivas y la amenaza del uso de las armas más sofisticadas en cualquier lugar del mundo, “una barbarie que empalidece” a la que se proclamó en “los días tenebrosos del nazismo”.



Guerras de conquista y de sádicos métodos de tortura, que recuerdan las imágenes divulgadas después de la guerra mundial. Nada dejó en el tintero Fidel Castro en su carta a UNCTAD. Habló de cómo se socavan y debilitan los organismos que deben asegurar la democratización y la paz en el mundo.



“O cambia la situación mundial o la especie corre el riesgo de extinción. Los pueblos serán ingobernables y no existen métodos represivos, torturas, desapariciones y asesinatos en masa que podrán impedirlo, porque luchan por la soibrevivencia de sus hijos y de los hijos de sus hijos y estos no estarán solamente en el Tercer Mundo sino igualmente lo harán todas las personas del mundo rico”.



Por eso vale en estos tiempos de retornos coloniales, de salvajismo imperial, en que sólo la dignidad nos puede salvar del abismo y el genocidio, releer “La historia me absolverá” y los textos acumulados a través de los años donde Fidel recoge y reaviva la llama de la dignidad humana.



Y su actuales “Reflexiones” conque continúa desde su lugar de recuperación enseñando a enseñar, desmenuzando los momentos políticos actuales, las características del imperio, las nuevas ideas que marcan el debate. Habla al mundo a través esas “Reflexiones” con una sinceridad sobrecogedora, como un anuncio de los nuevos tiempos y una demostración inequívoca de la sobrevivencia de la dialéctica.



Cuba es una eterna llama de vida donde un pueblo de extraordinaria valentía, protagoniza una hazaña de resistencia que permanecerá como un legado para la humanidad a través de los siglos. Y más aún en estos tiempos donde cinco jóvenes cubanos que intentaban impedir el terrorismo organizado desde Miami contra su país, se han convertido en rehenes del imperio y en héroes de Nuestra América.



Esta América, donde los pueblos, han protagonizado una y otra vez heroicas resurrecciones y luchas y hemos aprendido la lección de la revolución cubana.



Hemos aprendido que un pueblo sólo puede resistir como lo ha hecho el cubano si hay una dirigencia de valores tan eternos como requieren todas las circunstancias.



Y es ahí donde aparece la figura del Comandante Fidel Castro y sus palabras que surgen de nuestra propia historia, de las entrañas de América Latina, y nos acompañan todos los días en cada gesto de dignidad, de resistencia y solidaridad. Cuba nos dice que “sí se puede” y se debe poder hoy cuando se juega el futuro de América Latina, porque no es posible otro siglo perdido con un regreso colonial violento.



Volver a leer “La historia me absolverá” nos muestra que la continuidad y coherencia han sido la base de la resistencia en Cuba. Que una isla situada a 90 millas de su agresor, nada menos que la mayor potencia del mundo, sobreviva a todo lo actuado por ese enemigo, es un hecho único, que sobrevivirá a todos los tiempos.



Esa misma dinámica de la historia habrá borrado y sumido en los sótanos del olvido a los traidores, los pusilánimes, los mediocres, los cobardes, los sirvientes de ese poder. “La Historia me Absolverá” es un texto de canto a la vida y la dignidad, un espejo-lago donde mirarse para ponerse de pie y andar. Gracias a Fidel por la vida que nos sopló para siempre.

LA GRANDEZA DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA, CUBA

La grandeza del asalto al cuartel Moncada


25 Julio 2010 2 Comentarios



Cuartel Moncada, ciudad de Santiago de Cuba

La historia marca sucesos capaces de cambiar el rumbo de una nación entera como el asalto al cuartel Moncada, en 1953, cuya grandeza trascendió las fronteras patrias e inició una nueva era en Nuestra América.



La justeza de sus ideas llevó a la generación del centenario martiano a exponer sin miedo sus vidas y sembrar la semilla de ese cambio histórico rotundo que, a pesar del fracaso militar, empezó a convertirse en realidad un lustro después.



Cuba celebra la fecha de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hecho luctuoso en su momento por la sangre derramada; un día convertido en motivo de regocijo porque el 26 de julio de 1953 se produjo la sentencia de muerte de la opresión neocolonial en este país.



En 1898, la intervención militar de Estados Unidos frustró la independencia y soberanía; desde entonces Washington impidió todo intento de los cubanos de sacudirse su yugo.



A casi medio siglo de la instauración de la República neocolonial agotada por la demagogia, la corrupción y el robo del tesoro público-, retrocedió a la época de la bota militar y la tortura con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952.



Fulgencio Batista estableció su segunda dictadura, semanas antes de las elecciones presidenciales del próximo primero de junio, en las que se esperaba el triunfo del partido Ortodoxo, no obstante la muerte de su líder Eduardo Chibás.



En su carácter de abogado, Fidel Castro -entonces con 25 años de edad-, demandó a Batista ante el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, sin éxito alguno.



Luego de esperar inútilmente una reacción de las fuerzas opositoras contra los golpistas, en la que sería simple soldado, Fidel asumió la responsabilidad de llevar adelante la Revolución con gente de pueblo, desconocida.



Buscó a los futuros combatientes, en su mayoría, en la juventud ortodoxa radical que siguió la prédica de Chibás contra la corrupción, por la independencia económica, la libertad política y la justicia social.



Logró entrenar y organizar en secreto a más de mil hombres: jóvenes obreros, empleados, campesinos, trabajadores en oficios diversos o desempleados.



Entre el centenar y medio de los escogidos para las acciones de Santiago de Cuba y Bayamo solo media docena eran estudiantes, tres contadores profesionales y cuatro graduados universitarios.



Por razones imprevistas falló el factor sorpresa y fue imposible apoderarse de las armas necesarias para comenzar la Revolución y entregarlas a los santiagueros; es decir, echar a andar un motor pequeño que ayudara a arrancar el motor grande.



A pesar de ello, retomar la continuidad de la Revolución constituye una de las principales virtudes de la hazaña del Moncada, junto a situar el protagonismo popular en el centro de las acciones.



Con ocho asaltantes muertos en combate y más de 50 asesinados posteriormente por los esbirros batistianos, la acción despertó la conciencia nacional en apoyo y simpatía de los moncadistas. La represión desatada por la dictadura ganó adeptos a la causa revolucionaria.



Las rejas se abrieron a los revolucionarios presos en menos de dos años por presión popular y, pronto, el Movimiento 26 de Julio constituyó la opción principal de los cubanos con su Programa del Moncada, el cual guió las posteriores etapas del proceso hasta su cumplimiento.



Contenido en el alegato de autodefensa de Fidel Castro, La Historia me Absolverá, el Programa proclama sus objetivos políticos, económicos y sociales, los más avanzados en esas materias, encaminados a resolver una serie de problemas de prioridad, entre estos los vinculados a la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo.



Profundamente martianos, los moncadistas juraron en su Manifiesto, antes de partir al combate, hacer una patria mejor, sueño supremo de José Martí, declarado por Fidel Castro autor intelectual del Moncada.



Ellos se proponían culminar la Revolución Cubana inconclusa, la de Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Martí, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Rafael Trejo, Rubén Martínez Villena y Eduardo Chibás.



Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, esta Revolución triunfará, afirmaron.



Era necesario una arremetida final para culminar la obra de nuestros antecesores, y eso fue el 26 de julio, señaló Fidel en 1973.



La expedición del yate Granma, el Ejército Rebelde y los luchadores clandestinos se nutrieron de miles de combatientes inspirados en aquellos jóvenes patriotas que quisieron no dejar morir a José Martí en el año del centenario de su natalicio.



En 25 meses de guerra fueron derrotados más de 80 mil militares profesionales, la huelga nacional coronó el triunfo en enero de 1959 y, tras el cumplimento del Programa del Moncada (1960), comenzó la fase socialista.