La insignia de la Escuela de Obstetricia le fue impuesta la tarde de hoy a las nuevas alumnas de la Universidad Los Angeles de Chimbote, Piura. La ceremonia la presidió la Coordinadora, Lic. Lola Reyes Santiváñez, quien estuvo acompañada en la mesa de honor por los catedráticos Víctor Castillo, Sandra Jara y Donald Savistky.
Alumnos y padres de familia en el auditorio de la ULADECH.
La profesora Sandra Jara, Coordinadora de la Escuela de Obstetricia, dio la bienvenida a los más de sesenta alumnos ingresantes y les pidió actuar siempre con honestidad y solidaridad, teniendo prioridad -en cada acto de su labor profesional-, el respeto a la vida.
Margareth Flores, en representación de los ingresantes, prometió -en nombre de sus compañeros- poner todo su empeño y dedicación para culminar la carrera que recién inician, en los cinco años que exige la curricula "pues no podemos defraudar el gran esfuerzo de nuestros padres por darnos una profesión".
La alumna Margareth Flores habló en nombre de los ingresantes a obstetricia.
Los padres de los estudiantes, que en gran número acudieron a la ceremonia que culminó con breves palabras de la Lic. Lola Reyes Santiváñez, fueron los encargados de imponer las insignias de la Escuela de Obstetricia a sus hijos.
Raúl F. Moscol le impusó la insignia de obstetricia a su hija Maricé Miroslava.
En 1958, luego que se construyó y equipó el flamante mercado Modelo de Piura, los comericntes afincados en el mercado viejo, donde hoy funciona el Palacio de Justicia, se negaron a poblar los puestos del naciente centro de abastos. Era alcalde de la ciudad, Antonio Leigh Rodríguez.
(El siguiente artículo acaba de aparecer en el diario La Primera, periódico que se edita en Lima y que circula a nivel nacional bajo la dirección del combativo periodista César Lévano)
“El amor es bueno, pero el dinero es mejor”, ha dicho Elizabeth Espino
Vásquez, asesina de su madre, Elizabeth Vásquez Marín.
No sólo se trataba
del seguro de vida por 100,000 dólares, que la esperaba a la vuelta del crimen,
sino del disfrute de un patrimonio creciente que ella había decidido rematar
apenas pudiera.
Hipócritas, algunos fabricantes de editoriales llaman
“horror” al crimen de la Espino, “espantosas” a las circunstancias que lo
rodearon, “escalofriante” a la confesión de la matricida.
Pero hace
muchos años que la señorita Espino construyó, para ella y para sus coetáneos de
generación, un paradigma perverso de sociedad y de mundo: aquel en el que la
ética está desterrada, la generosidad resulta aburrida, la decencia es una
incomodidad y el amor puede ser una frase bien dicha “un 14 de
febrero”.
Tuvimos a Sendero, la guerrilla más salvaje y radical de
América latina. La tuvimos porque la merecíamos y porque
a un país anacrónico tenía que infectarlo una guerrilla anacrónica.
Para
combatir a Sendero, entonces, construimos a Fujimori, cabecilla de uno de los regímenes más
infames del continente. Es decir, combatimos el crimen con el crimen, el maoísmo
mutante con los Colina.
De todo eso bebió la señorita Espino. Pero eso no
sería lo peor.
Lo peor sería la impunidad, esa nube de asbesto que nos
corrompe por dentro.
¿Un ladrón evidente podía regresar a la presidencia?
Sí, podía. Tanto podía que hasta llegaría a trabajar junto a Mario Vargas Llosa
en un proyecto altruista.
¿Un Fujimori reciclado podía obtener la amnesia de
muchos y el voto de no pocos en las elecciones? Sí, podía.
¿Un alcalde y
presidente regional ladrón y fascista podía evitar la cárcel y ampliar, al
infinito, sus aspiraciones? Sí, podía. Podía y puede.
¿Y podía jurarse
“por Dios y por la plata” y seguir asistiendo al Congreso? Claro que se podía.
¿Y podía,
desde el municipio de Lima, robarse caudales públicos en
sobrevaloraciones cuantiosas y seguir ostentando un índice de popularidad y
aprobación estratosférico? Desde luego que sí.
¿Y podía un lobista con
pasaporte americano hacer dinero negro desde el cargo de primer ministro al lado
de un presidente que se había ido de putas e inhalado cocaína según un documento
policial? Definitivamente, se podía.
¿No abundaba la dignidad en el Perú? No, no abundaba.
Y si todo se podía,
¿también se podía ser como Robinson González y no morir (civilmente) en el
intento? Sin duda.
¿Y se podía ser como los Wolfenson, como los Winter,
como el señor Crousillat, el que se moría del corazón y ahora se va a Buenos
Aires a pegarse los tiros del crepúsculo? Se podía.
Y los que trabajaron
con Umberto Jara en “Hora 20”, el inodoro del tardoFujimorismo, ¿podían luego reciclarse y aparecer
en Canal 2 haciéndose los posmodernos y los machos cabríos sin memoria? Hombre, ponga usted Canal 2 a las 11 de
la noche y ya verá.
¿Y se podía ser Lúcar y volver como líder de opinión?
Sin lugar a dudas.
Y mientras eso sucedía, la televisión, que se había
vuelto pupila de “Las Cucardas” y cobraba la felación a destajo, sólo sacaba
cadáveres violentos, huérfanos de incendios, violaditas de arenal,
desbarrancamientos multitudinarios.
De modo que la señorita Espino creció
viendo la sangre de la Musiris, primero, y la sangre de la Fefer, después, y, en
medio, la sangre de la mamá de la Llamoja, la sangre que los marcas dejaban en
cada hazaña, para no hablar de la sangre memoriosa de Tarata, de las fosas
comunes llenas de inocentes acribillados, del niño de 8 años asesinado en
Barrios Altos.
Como marco de toda esa lección, como pedagogía general,
digamos, vino después el “sálvese quien pueda” del liberalismo en dosis de
truhán, el “vale todo” de la vieja cultura combi, el “arriba las manos” de los
que “la hacen” rematando el país a quien pueda pagarlo (aboliendo todo concepto
de Estado, de estrategia nacional, de industrialismo propio).
Y ahora
vienen a decirnos qué horrible, oiga usted, alguien que mata a su madre por
dinero.
No, hombre, nada de qué horrible. La señorita Espino hizo lo que
el sistema de valores aconseja. Que su madre estuviera de por medio resulta una
incómoda anécdota, es cierto, pero aquí el asunto es que vivimos en un país
persuasivamente anético.
El Congreso, el Poder judicial, el Tribunal Constitucional, los
partidos políticos: todo en el Perú parece estar pudriéndose y ser parte del
problema.
El matricidio es, al final de cuentas, un hecho personal y
diminuto frente al crimen de haber matado al Perú como identidad posible de todos.
Posdata: ¿Creerá el señor
Martín Tanaka que su ideología es invisible, sus adhesiones discretas y sus
sesgos sutiles? Pobre señor Tanaka: hace tiempo que, contra lo que él cree,
aparece con todo al aire en su papel de fan del sistema “realmente existente”.
El señor Tanaka cree que las ciencias sociales son un búnker de concreto que lo
protege del escrutinio público. El señor Tanaka cree que ser ambiguo y sibilino
es ser aristotélico. No, señor Tanaka: haga usted lo que, con todo derecho,
hicieron alguna vez Bernard Henri-Lévy o André Glucksman (siguiendo la
tradición de Aron o Maurras): muestre la camiseta por la que juega y sufre.
Nadie se lo va a reprochar. Lo que es patético es que se vista de negro y
pretenda ser árbitro.
La hija, el enamorado y el "gordo" que participaron en el matricidio de la abogada tributarista Elizabetth Vásquez "actuaron con premeditación, alevosía y ventaja". Los inculpados golpearon salvajemente a su víctima, quien finalmente fue estrangulada en su residencia de Lima, Perú.
Ellos -los implicados en el asesinato de la profesional- ya están entre rejas y a Elizabeth Espino, hija del Presidente de la Corte Superior de Justicia de Amazonas, Alejandro Espino con Elizabeth Vásquez, al igual que a su enamorado Fernando Gonzáles y al cómplice Jorge "Gordo" Cornejo les espera, de acuerdo al ordenamiento legal peruano, una pena máxima de 35 años de carcelería.
El médico psiquiatra Martín Nizama (arriba), piurano, doctor en medicina y ex director del Instituto de Salud Mental Hideyo Noguchi-Honorio Delgado precisa que el crimen cometido por la hija de la abogada "es producto de su personalidad psicopática", la misma que se "está presentando en las nuevas generaciones carentes de amor familiares en todos los estamentos sociales".
-Y por qué este tipo de personalidad se está apoderando de los jóvenes que no tienen ninguna penuria económica, por ejemplo?
-Es que vivimos un nuevo tipo de sociedad: la sociedad del canibalismo regida por los antivalores, como el odio y la codicia.
-Odio que lleva a matar hasta a la madre?
-A matar, como en el caso de la hija de la abogada, con premeditación, alevosía y ventaja.
(Lima, 06 febrero. CPN radio). El
comentarista deportivo uruguayo, Emilio Laferranderi "El Veco", dejó
de existir esta tarde tras una penosa enfermedad.
El reconocido periodista
residente en Perú, fue llevado de emergencia a una clínica local víctima de un paro
cardíaco que sufrió el pasado miércoles.
Como se recuerda, "El
Veco", era muy reconocido por su frase “oído a la música”, fue sometido a
una operación para colocarle un bypass en el corazón en la década del 90 y
según algunos medios, su enfermedad habría empeorado con el fallecimiento de su
esposa, hace más de un año.
Sus restos son velados en la
Iglesia Virgen de Fátima en Miraflores.
En Piura, Andrés Luna Vargas -ex senador
de la República- sintió la partida de El Veco. Precisó que “su verbo estuvo más cerca de la utopía futbolística
peruana, que la que dan los que lo conducen al despeñadero… Ojalá vengan tiempos
como los que anhelaba el reconocido periodista deportivo para el fútbol peruano”.
La mañana de hoy, en medio de una llovizna, fue develada la estatua de Juan Pablo II, como un homenaje por su visita hecha a Piura, hace veintinco años. Está ubicada en la Plaza de Los Hermanos Meléndez, frente al Arzobispado, esquina Libertad-Moquegua.
NOTA
DEL EDITOR: El artículo de Manuel Benza Pflücker y Alberto Pareja Pflücker la Teta asustada y su crítica a la huachafería,ha provocado la reacción
inmediata del destacado literato Julio Carmona, catedrático de la Universidad
Nacional de Piura. No está de acuerdo con el autoelogio, “porque también es una
huachafería”. Leamos su comentario y más abajo la respuesta de MBP.
EL AUTOELOGIO ES UNA HUACHAFERIA
(Señores
Manuel Benza Plücker y Alberto Pareja Pflücker.)
¿Pero
no le parece también huachafo decir esto: "Es irónico pero comprensible que la mirada crítica
anti-huachafa de la película no haya sido captada por la mayoría de la audiencia peruana,
incluyendo los críticos de cine: la cultura de masas en el Perú está atrapada
por la huachafería"?
Además.
¿cómo sabe que "la mayoría de la audiencia" no ha captado eso? Tendría
que haber hecho una encuesta previa, o haber conversado sobre el particular con
esa "mayoría"... Es como decir: fíjate que yo soy el único que se ha
dado cuenta de eso. Esa observación habría sido mejor dejársela a
quien lea el artículo. El autoelogio también es una huachafería, tanto como que
la novia ostente la cola más larga.
JULIO CARMONA
Miembro
del Comité de Redacción de la Revista Digital argentina
No me
parece una huachafería lo dicho. En el peor de los casos se podría interpretar
como algo peor: una petulancia intelectual. Resulta que soy sociólogo y
suelo conversar con mucha gente desde mi óptica profesional, lo cual es
inevitable. Y resulta que TODOS los entrevistados por mí no vieron con ojo
crítico esos ritos sociales que la película pone por delante. La gente, amigo, no
se divide entre los buenos y los malos, los negros y los blancos. Lo que la
Ciencia Social estudia son tendencias. Y resulta que la huachafería es una
tendencia en todos los estratos sociales por esa falta de autoestima y ese afán
de imitar.¿Ha leído usted alguna crítica de cine-en el caso de ésta
película- que enfoque el tema de la huachafería? Si es así, me rectifico
en ese punto y pido disculpas. En cambio, en la Deutsche Welle si he escuchado
dos veces que uno de los aciertos culturales de la película es la crítica
cultural al Kitsch, que se parece a lo que los peruanos llamamos huachafería.
Soy
profesor de Metodología de la Investigación y sé el valor de las
encuestas. Dirijo una completa cada 6 meses. Pero también conozco el valor de
la observación participante y de los Focus Groups. Esos dos últimos me ayudaron
a formular la apreciación que a usted le parece huachafa. Espero no parecerle
petulante, porque nunca lo fui. Hacen mucho daño al país los petulantes. Los
investigadores no.
NOTA DEL EDITOR: La cinta peruana la Teta asustada de la cineasta Claudia Llosa está entre las cinco nominadas a ganar el Oscar de la cinematografía, el mes próximo. Es la primera vez que un película nuestra recibe la preferencia de los miembros de la academía del sétimo arte. Tiene como protagonistas a Ángela Molina, Efraín Solís, Magali Soler, Marisa Paredes, Susi Sánchez, Vicky Peña.
El film narra una extraña creencia de la sierra peruana que se inicia cuando Fausta., apoderada del miedo y tensión extrema, sangra por la nariz y convive con el temor latente a la violación. Sufre de la Teta asustada, una enfermedad que se transmite por la leche materna de mujeres que fueron violadas durante sus meses de embarazo en la época del Sendero Luminoso. Tras la muerte improvisa de su madre Perpetua, ella empieza a trabajar en una mansión para ahorrar el dinero necesario para enterrarla en su pueblo natal. Allí conoce a la señora Aída, compositora e intérprete de música, y a Noé, el jardinero, con los cuales entabla intimas relaciones. Pero pronto se descubre que Fausta esconde otro secreto…
El secreto, amable lector lo descubrirá usted cuando en pantalla panorámica y en su cine favorito vea la Teta asustada, que ha desatado una serie de comentarios y opiniones como la que transcribimos líneas abajo.
“La teta asustada” y su crítica a la huachafería
Alberto Pareja Pflücker y Manuel Benza Pflücker
La película peruana que más galardones ha recibido ha sido objeto de análisis diversos. Creemos que una lectura completa-como sucede con muchas buenas películas- es muy amplia y no la abordaremos en este corto artículo. Intentaremos una lectura crítica desde un ángulo que nos parece sumamente interesante: la crítica a la huachafería.
La huachafería es un peruanismo (un término inventado en el habla peruana) pero más que ello, es un concepto y hasta una forma de vida que se estila-con variantes- en los todos los estratos sociales del Perú y de los países con mayor vulnerabilidad cultural, que suelen ser los que sufren secularmente mayor dependencia económica-política-cultural y que a su vez, no desarrollan políticas de autoafirmación ciudadana. La huachafería es una forma de alienación ideológico-cultural.
En esencia, la huachafería es la burda imitación que resulta de la costumbre de copiar formas, estilos de vida, usos idiomáticos y construcciones culturales cotidianas, rituales y/o ceremoniales que provienen del extranjero o de las clases dominantes. De ello hay que hacer notar dos elementos fundamentales: el afán de copia y el mal gusto que generalmente ello implica (este segundo elemento es conocido comúnmente como cursilería).
El afán de copia es a veces tan poderoso que anula toda autenticidad. Creemos-y en ello coincidimos con Vargas Llosa, que se ocupa también de este término aunque desde otra perspectiva- que entre la población andina que vive en el Ande no hay huachafería, salvo en aquellos que transitaron por un cierto proceso de aculturación en algún lugar cosmopolita. Debemos agregar aquí que las escenas dramáticas que se rodaron en alguna región andina son particularmente sugestivas y marcan la pauta del conjunto. Nos referimos a la escena de la mujer madura muriendo en el contexto de la guerra desatada por sendero luminoso y transmitiendo el susto a través de la leche materna de otra mujer. El susto es una enfermedad mágico-religiosa que tiene un cierto sustento somático y sicológico.
El desarrollo de la huachafería comienza por los grupos sociales dominantes que buscan diferenciarse de los “de abajo” extranjerizándose. En todos los casos hay una falta de autoestima cultural que da lugar al afán de copiar lo que aparece en los medios de comunicación de masas como un estilo que otorga prestigio en razón a su origen extranjero o de la forma de vivir de los ricos y famosos. En el Siglo XIX se dio un afrancesamiento huachafo y hoy predominan las formas huachafas que resultan de la “cultura miamense”. La huachafería de dicha clase social va introduciéndose al resto del espectro socio-económico por una especie de “percolación”: se va colando más o menos rápidamente en zonas urbanas donde la vida y estilos de los ricos y famosos es imitada. Los sectores medios son especialmente huachafos. Pero esta huachafería ya se apropió también de los ritos sociales de los inmigrantes que llegaron a las ciudades costeñas en las últimas décadas y que suelen situarse entre sectores informales que viven en zonas urbano-marginales con distinta fortuna. Algunos llegan a tener un apreciable patrimonio que se encargan en resaltar. Otros, la mayoría, pueden darse ciertos lujos sólo en ocasiones especiales. Ocasión como la del matrimonio, que es un tema tratado en la película “La teta asustada”.
Que en los salones de las clases altas se haya impuesto “El Danubio Azul” austriaco para el baile matrimonial desde el siglo XIX ya es una huachafería. Hoy ya no se baila sólo una pieza (entre los novios), sino que se repite hasta la saciedad y mal bailado, porque nuestro pueblo no proviene de la cultura alemana-austro-húngara. Hoy el rito exige que pasen por la pista parientes, vecinos y hasta desconocidos que dejan a novio y novia exhaustos, mientras los invitados aplauden los compases del vals de Strauss como se hace con el valsecito criollo peruano, todo ello en la espera interminable por la comida, que es otra muestra de poder y/o de esfuerzo económico. A este rito se suman en los matrimonios algunos de reciente importación: la escalera por donde descienden los novios desde la planta alta de la casa, los globos de colores, la larguísima cola de la novia (cuanto más larga, mejor), la extracción de la liga de las medias de la novia por parte del novio (asunto que se hace con la boca del novio metida entre las faldas de la novia), la exhibición de regalos, etc. Estos detalles huachafos han sido recogidos fielmente en la escena matrimonial de la película. Es evidente que el lente de la directora reparó en la usanza de la escalera, no obstante que en medio del arenal limeño-marginal no hay alturas desde las cuales descender por escaleras. La escalera desde la cual nunca se podrá bajar sin subirse primero a ella es colocada en medio de la nada – y adornada con recargada huachafería - en una escena muy lograda.
Es irónico pero comprensible que la mirada crítica anti-huachafa de la película no haya sido captada por la mayoría de la audiencia peruana, incluyendo los críticos de cine: la cultura de masas en el Perú está atrapada por la huachafería. Es huachafo el Presidente Alan García cada día, cambiando de disfraz y “resolviendo” todo. Huachafos-en contenidos y formas- los programas de televisión con mayor sintonía, huachafo el Cardenal engolando la voz para pontificar algún disparate político reaccionario, huachafas las portadas diarias de los periódicos de mayor venta: tabloides que desinforman políticamente y con multiplicidad de colores resaltan alguna noticia de la farándula como la más importante del país, huachafos ciertos intelectuales que escriben para su propia exhibición y no para el debate democrático, huachafos los locutores de futbol que hablan como argentinos para semejarse a los locutores del país de Maradona, huachafos algunos futbolistas que se exhiben como metrosexuales, etc. Como es obvio, la huachafería no se da sólo en el Perú. Pero hemos tenido el privilegio de ponerle el nombre.
La renuencia del Ejecutivo a
promulgar la Ley del Bono Extraordinario para las Fuerzas Policiales y las
Fuerzas Armadas estaría a punto de desencadenar una aguda crisis al interior de
las instituciones castrenses.
Así lo informó el parlamentario
Isaac Mekler, quien indicó que para el próximo 5 de abril se estaría acatando
una huelga.
En opinión de la vocera del
Partido Nacionalista, Marisol Espinoza, el Ejecutivo actuaría de manera
“injusta” y “mezquina”, si observa el dictamen que otorga un bono a los
oficiales de menor grado que son miembros de las fuerzas armadas y policiales.
“Si el Gobierno observa la norma
el Parlamento debería votar para que se insista en este beneficio para las
instituciones castrenses, pues el proyecto lo aprobamos en el pleno por
unanimidad”, replicó. El proyecto de ley podrá ser observado hasta este viernes.